You are currently viewing Mi Noche Prohibida en el Yate Privado: Exhibida y Devorada por Ellos

Mi Noche Prohibida en el Yate Privado: Exhibida y Devorada por Ellos

Acabo de bajar del yate. Dios, mi cuerpo aún tiembla. Era el ‘Aurora’, un monstruo de 80 metros anclado en las aguas de Ibiza. Invitada por Marco, mi jefe en la firma de inversiones. Él y sus socios: tres tiburones de Wall Street, trajeados, con relojes que valen mi piso entero. Yo, Sofia, 32 años, morena, curvas que matan, vestido de seda negra que se pega como una segunda piel.

💸Conviértete en modelo webcamMás del 50 % de los ingresos · Pagos diarios · 60 M de visitas/díaSaber más →

La terraza VIP olía a cuero italiano y champán Dom Pérignon. Brindamos por el contrato millonario. Papeles sobre la mesa de caoba, pero los ojos… ay, los ojos devoraban. Marco me rozó la mano al pasarme el bolígrafo. ‘Firma aquí, preciosa’, murmuró. Su aliento, whisky caro. Sentí el calor subir por mis muslos. Los otros, Javier y Luis, me miraban las tetas, el escote profundo. ‘Eres la clave del deal, Sofia’, dijo Javier, guiñando. Reí, nerviosa. ¿Eh? ¿Qué pasaba? La noche caía, estrellas reflejadas en el mar negro.

La Tensión en la Terraza VIP

De repente, Marco pulsó un botón. Puertas de cristal se cerraron. El espacio VIP se volvió privado. Solo nosotros cinco. Música suave, jazz. ‘Relajémonos’, dijo él. Quitó su chaqueta, corbata al suelo. Yo bebí un sorbo, burbujas en la lengua. Sus miradas pesaban. ‘Muéstranos lo que escondes, Sofia’, susurró Luis. Dudé. ‘¿Aquí? ¿Ahora?’ Mi voz temblaba. Pero el poder… esa adrenalina. Me levanté, lenta. El vestido resbaló por mis hombros. Nada debajo. Tetetotas firmes, pezones duros como piedras.

Ellos jadearon. ‘Joder, qué puta más rica’, gruñó Javier. Me acerqué, balanceando caderas. Manos en mi piel, seda contra calor humano. Marco me besó el cuello, olor a colonia cara. Bajé la cremallera de Javier, saqué su polla gruesa, venosa. ‘Mira esto’, le dije, lamiendo la punta, salada. Luis ya tenía la mía en su boca, chupando mi coño depilado. ‘Estás empapada, zorra’, masculló. Me abrí de piernas en la mesa, contratos arrugados bajo mi culo. Marco me penetró primero, polla enorme, rompiéndome. ‘¡Ah! Sí, fóllame fuerte’, gemí. Javier en mi boca, embistiéndome la garganta. Tosí, saliva chorreando.

El Frenesí Sexual Sin Filtros

Cambiaron. Luis en mi culo, lubricado con mi propio jugo. ‘Tu ojete es mío’, rugió, entrando despacio. Dolor-placer. Marco y Javier en mis tetas, pellizcando pezones, mordiendo. ‘Muévete, puta de lujo’, ordenó Marco. Bailé sobre ellos, coño y culo llenos, pollas chocando dentro. Grité, orgasmo brutal, chorros mojando el cuero. ‘¡Me corro! ¡Joder, sí!’ Ellos no paraban. Javier explotó en mi cara, leche caliente en labios, mejillas. Luis en mi culo, llenándome. Marco último, en mi coño, semen goteando piernas.

Exhaustos, nos vestimos. Toallas calientes, champán de nuevo. ‘Contrato firmado, Sofia. Eres nuestra estrella’, sonrió Marco, besándome la mano. Bajamos al muelle como si nada. Él en limusina, yo en taxi. Mañana, oficina, sonrisas cómplices. Secretos de élite. Mi coño palpita aún. ¿Repetimos? Claro que sí.

Leave a Reply