Ando descalza por el pasillo del hotel de lujo, ‘U Paradisu’, en Córcega. Pies desnudos sobre el mármol fresco, salto un poco, tarareo bajito. ¿De emoción? ¿De deseo? La recepcionista nos acaba de mostrar la suite donde Yane y yo… por fin. Seis meses atrás, este ángel de rostro perfecto fue mi monitor de snowboard en los Alpes. Nos conectamos en la nieve fría, gestos ambiguos: su mano en mi cintura, yo rozando su muslo en el telesilla. Calor entre nosotros, pese al hielo.
Mi amor, mi chéri, lo notó. Le excita imaginarme con otro: besos, caricias en su pecho, su polla entera en mi boca. Confía en mí. Yane, monitor de buceo en verano aquí, en la isla. Mi chéri propuso el bautizo: ‘¿Dónde está tu club, Yane?’. Él sonrió: ‘Cerca de Ajaccio, os reservo plaza en mi yate privado’. Mis ojos brillaban. Vacaciones de sexo puro.
La Tensión en el Espacio Exclusivo
Ahora, en la suite VIP, revisamos ‘contratos’ para el buceo exclusivo: yate, champagne Dom Pérignon, vistas al mar. Él huele a sal y colonia cara, yo a crema solar y excitación. Nuestras miradas se cruzan sobre los papeles. Sus dedos rozan los míos. ‘¿Estás segura?’, murmura. ‘Mi chéri lo sabe todo. Quiere detalles’. La tensión sube. Cierro la puerta. El espacio es nuestro. Privado. Vela el mar abajo, estrellas arriba. No cierro cortinas. Que el mundo vea.
Me acerco, beso lento. Sus labios calientes, húmedos, piercing en la lengua que pincha juguetón. ‘Joder, qué rico’, gimo. Le bajo los pantalones. Su polla sale dura, larga, venosa. La huelo: almizcle masculino. Me arrodillo en la alfombra de seda, la lamo desde la base. ‘Mmm, sabe a mar’. Él gime, mano en mi pelo: ‘Chúpala más hondo’. La trago entera, saliva chorreando, subo y bajo. Glup, glup. Sus bolas peludas rozan mi barbilla.
El Éxtasis Brutal y Sin Filtros
Me tumba en la cama king size, olor a sábanas frescas. Abre mis piernas: ‘Qué coño tan depilado y mojado’. Su lengua perforada ataca mi clítoris. ¡Zas! El piercing vibra, picotea. ‘¡Ay, dios! No pares’. Gimo fuerte, olas de placer. Me corro chorreando en su boca. Él sube, besa: pruebo mi propio sabor salado.
Introduce su polla de un empujón. ‘¡Joder, qué prieta!’. Lento al principio, el cuero del yate cruje abajo imaginado. Yo arriba, cabalgo: polla hasta el fondo, coño tragándosela. ‘¡Fóllame fuerte!’. Él me agarra las tetas, pellizca pezones. Cambio: perrito, mis nalgas firmes al aire. Sus caderas chocan, slap slap. Bolas azotan mi clítoris. ‘¡Me vas a hacer correr!’. ‘¡Córrete dentro, lléname!’. Grita, eyacula chorros calientes en mi útero. Yo exploto, temblando.
Abrazo post-sexo, sudados, perfumes mezclados: champagne y semen. ‘Increíble’, susurra. Le pido que me lleve con mi chéri. Bajamos, él brazo en mi cintura. Apariencia impecable: él en polo, yo en vestido seda. Secretos de élite. Regreso saltando, tarareando. Mi chéri espera: ‘Cuéntame todo, amor’. Le beso: ‘Te amo’. Mañana, buceo con los tres. Nuestro pacto VIP.