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Mi Noche Prohibida en el Yate Privado: Sexo Crudo con Mi Ex

Hace un año que dejé a Carlos, mi exmarido. Fidelidad de 24 años por su parte, yo follándome a medio mundo por la mía. Pero ayer… Dios, ayer fue una locura en el yate privado de mi amante, un magnate del petróleo. Eh… no sé cómo explicarlo, pero olía a cuero nuevo mezclado con sal del mar, champán Dom Pérignon burbujeando en copas de cristal.

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Estábamos en la sala VIP, revisando contratos. Él, mi amante Max, con su traje Armani, y Carlos… sí, mi ex, invitado por negocios. ‘Firma aquí, joder’, dice Max, pasándole el dossier. Yo en minifalda de seda roja, tacones Louboutin, cruzo las piernas y noto sus miradas. Carlos traga saliva, ojos clavados en mis tetas. ‘¿Todo bien?’, pregunto con voz ronca, rozando su rodilla ‘por accidente’. El aire se carga, tensión eléctrica. Max sonríe, sabe todo. ‘Venga, tomad otra copa’. El yate surca el Mediterráneo, Ibiza a lo lejos, luces parpadeando.

La Tensión en la Zona VIP del Yate

De repente, Max susurra: ‘Cabina privada, ahora. Negocios delicados’. Nos metemos los tres. Puerta cierra con clic metálico. Espacio íntimo: sofá de terciopelo, luces tenues, olor a su perfume caro y mi perfume Chanel. ‘Desnúdate, puta’, ordena Max a mí, pero mira a Carlos. Él duda, polla ya dura bajo pantalón. Yo me bajo la cremallera, tetas saltan libres, pezones duros. ‘¿Quieres esto?’, le digo a Carlos, tocándome el coño por encima de las bragas. Él asiente, jadeando.

Max me pone collar de perra, ojos vendados con seda negra. ‘Chúpala’, dice a Carlos. No, espera… él me empuja al sofá. Manos ajenas me tocan: una en tetas, otra en culo. ‘Joder, qué mojada’, gruñe Carlos, dedo hundiéndose en mi coño chorreante. Max le guía la polla a mi boca. ‘Glup’, engullo esa verga gruesa, venosa, sabor salado, glande hinchado. Chupo fuerte, lengua en el frenillo, bolas en mano. Él gime: ‘Cabr… sí, así’. Cambio a Max, su polla más gorda, me folla la garganta. Saliva chorrea, tetas rebotan.

El Polvo Brutal en la Cabina Privada

‘Pélotame toda’, pide Max a los invitados VIP que entran. Manos por todos lados: cuerosas, suaves, apretando pezones, metiendo dedos en culo y coño. ‘¡Ay!’, grito cuando uno lame mi ano limpio. Carlos no se queda atrás, me come el coño: lengua plana lamiendo labios hinchados, clítoris palpitante. ‘Hazme correr, cabrón’, suplico. Él ataca, succionando, dedos curvados en punto G. Olor a sexo, sudor, champán derramado. Me corro a chorros, piernas temblando, ‘¡Fóllame ya!’.

Max me desata, Carlos me monta: polla entra de un golpe, coño lleno, estirado. ‘¡Qué apretada!’, ruge, embistiendo brutal. Pum-pum, huevos contra culo, tetas zarandeadas. Cambio posición, yo encima, cabalgando, clítoris frotando. ‘Córrete dentro, lléname de leche’. Él explota, semen caliente inundando útero. Max me folla el culo después, doble penetración soñada, dolor-placer, gritando orgasmos.

Terminado. Nos vestimos rápido. Maquillaje retoque, corbata enderezada. Salimos a cubierta como si nada: ‘Contrato firmado, ¿brindamos?’. Miradas cómplices, secreto elite. Champán otra vez, risas fingidas. Pero mi coño palpita aún, semen goteando en tanga. Prestige, poder, exclusividad… adoro esto.

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