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Mi Noche de Fuego en la Suite VIP del Hotel de Lujo

Estaba en ese hotel de cinco estrellas en el centro de Madrid, uno de esos sitios donde solo entran los que pagan con tarjetas black. Yo, con mi vestido de seda negro ajustado, tacones Louboutin que crujían en el mármol. Él, un ejecutivo con traje Armani, oliendo a colonia cara y poder. Nos conocimos revisando contratos en el salón VIP, rodeados de sillones de cuero suave, ese olor a cuero nuevo que me pone la piel de gallina.

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Al principio, hablábamos de negocios, ¿sabes? Dossiers abiertos sobre la mesa de cristal, copas de champagne Dom Pérignon burbujeando, frío y dulce en la lengua. Pero sus ojos… uf, se clavaban en mis tetas, bajaban a mis piernas cruzadas. Yo sentía el calor subiendo, mi coño empezando a humedecerse bajo las bragas de encaje. ‘¿Seguro que quieres cerrar este trato?’, me dijo con voz grave, rozando mi mano al pasar una página. Sonreí, mordiéndome el labio. ‘Depende de lo que ofrezcas después del papeleo’. La tensión era eléctrica, el aire cargado de promesas.

La Tensión que Quema en el Salón Privado

De repente, el maître cierra las cortinas de terciopelo rojo. El salón se vuelve nuestro. ‘Ven’, murmura él, tirando de mi mano hacia la suite contigua. La puerta se cierra con un clic suave, y ya estamos solos. Luz tenue, cama king size con sábanas de hilo egipcio, vistas a la Gran Vía. Me empuja contra la pared, sus labios en mi cuello, mordiendo suave. ‘Joder, hueles a sexo’, gruñe. Yo gimo, mis manos en su polla dura bajo el pantalón.

Sin palabras, me arranca el vestido, la seda rasgándose un poco, excitante. Quedo en bragas y sujetador, tetas al aire. Él se desnuda rápido, su polla tiesa, gruesa, venosa, apuntando al techo. ‘A cuatro patas, puta’, ordena, y obedezco en la cama, culo en pompa. Siento su aliento caliente en mi coño, bragas empapadas. Las rompe de un tirón, eh… como en las pelis, pero real. Su lengua entra directa, lamiendo mi clítoris hinchado, chupando mis labios mojados. ‘Estás chorreando, zorra’, dice, metiendo dos dedos, follando mi coño con ellos. Gimo fuerte, ‘¡Sí, más profundo, joder!’. Me corro rápido, temblores en las piernas, jugos en su boca.

El Éxtasis Brutal y Sin Filtros

Se pone de pie, polla palpitante. ‘Chúpamela’, y yo me arrodillo, boca abierta. La trago entera, casi me ahogo, saliva goteando. Saborea a hombre, a sudor limpio. Él agarra mi pelo, folla mi garganta. ‘Buena chica’. Luego me tira en la cama, boca arriba. Abre mis piernas, escupe en mi coño y entra de golpe. ¡Ay, Dios! Su polla me llena, estira mis paredes. Bombea duro, pelotas golpeando mi culo. ‘Tu coño es una puta gloria’, jadea. Yo araño su espalda, ‘Fóllame más fuerte, rómpeme’. Cambiamos, yo encima, cabalgándolo como una loca, tetas rebotando. Siento su dedo en mi culo, entrando suave, doble penetración que me vuelve loca. Me corro otra vez, apretándolo, y él explota dentro, leche caliente llenándome, mezclándose con mis jugos.

Agotados, sudorosos, cuerpos pegajosos. Besos lentos, su lengua probando el champagne en mi boca. ‘Eres increíble’, susurra. Nos duchamos rápido, agua caliente lavando el pecado, jabón con olor a vainilla. Me visto, vestido impecable de nuevo, maquillaje retocado. Él ajusta la corbata. Bajamos al salón VIP como si nada, contratos firmados, sonrisas profesionales. Nuestros ojos se cruzan, cómplices. Ese secreto elite, solo nuestro. El champagne sabe mejor ahora, con el eco de su polla en mi coño.

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