Ay, chicas, acabo de bajar del yate de ese cabrón millonario… Todavía huelo a su colonia cara mezclada con mi coño mojado. Era una fiesta exclusiva en Ibiza, anclados en esa cala secreta donde solo entran los VIP. Yo, con mi vestido de seda negro que se pega a mis tetas y marca mi culo perfecto, entro en la zona VIP del yate. Cuero blanco en los sofás, olor a mar y a cigarros cubanos. Champagne Dom Pérignon en copas frías, burbujas que pican en la lengua.
Él, Javier, el dueño, un tío de cuarenta con traje Armani que le queda como un guante. Su mujer, Laura, una rubia tetona con labios carnosos. Estamos revisando contratos, ¿eh? Inversiones en hoteles de lujo. Pero las miradas… Uf, sus ojos en mis piernas cruzadas, yo mordiéndome el labio. ‘Carmen, firma aquí’, dice él, su mano roza la mía. Siento su calor. Ella sonríe, cruza las piernas dejando ver su tanga. El aire se carga, eh… tensión pura. ‘¿Otro copa?’, pregunta ella, inclinándose, sus tetas casi salen. Huelo su perfume, vainilla y sexo.
La tensión sube en la zona VIP
De repente, él dice: ‘Vamos a la cabina privada, para detalles… íntimos’. Subimos las escaleras de madera pulida, el yate se mece suave. Puerta cierra con clic. Espacio VIP total: cama king con sábanas de hilo 1000, luces tenues, minibar con hielo tintineando. Ya no hay contratos. Solo nosotros tres, jadeando.
Laura me besa primero, lengua suave, sabor a champagne. Sus manos en mi culo, apretando. ‘Eres una puta caliente’, susurra. Javier se baja los pantalones, su polla gorda salta, venosa, cabezona ya húmeda. ‘Chúpala, Carmen’, ordena. Me arrodillo en la alfombra persa, huelo su macho, cuero y sudor. La meto en la boca, profunda, gárgaras. Él gime: ‘Joder, qué boca…’. Ella se quita el vestido, coño depilado brillando. Me come las tetas, muerde pezones duros.
El polvo brutal sin límites
La tiro en la cama, abro sus piernas. Su coño rosa, chorreando. Lamo clítoris hinchado, sabe salado, dulce. ‘¡Sí, lame mi coño, zorra!’, grita. Javier me folla la boca mientras, polla golpeando garganta. Cambio: él la penetra, polla desaparece en su chocho. Yo me siento en su cara, ella lame mi culo, lengua dentro. ‘Fóllame ya’, le digo a él. Me monta a cuatro patas, polla entra de un golpe, dura como hierro. Pau-pau-pau, contra mi culo. ‘¡Qué coño apretado, puta!’, gruñe. Cambio a anal: lubricante frío, entra lento… duele rico. ‘¡En el culo, más fuerte!’. Él bombea, bolas chocan.
Laura se une, tribbing conmigo, coños frotando, jugos mezclados. Él nos folla alternas: mi coño, su culo, mi boca. Sudor, gemidos, olor a sexo puro. ‘Voy a correrte’, dice. Saco polla, lechada en mi cara, chorros calientes, espeso. Trago, lame ella el resto. Yo squirteo en sus tetas, temblando.
Uf… agotados. Se duchamos rápido, agua caliente en mármol. Vuelven los trajes, maquillaje fresco. ‘Contrato firmado’, dice él con guiño. Bajamos como si nada, champagne en mano, sonrisas educadas. Secretito nuestro, elite total. Adrenalina del poder, placer exclusivo. Aún siento su polla palpitando dentro… ¿repetimos?