Mi Tarde Ardiente en la Suite VIP de un Hotel de Lujo

Era junio, uno de esos días calientes en Marbella que te hacen soñar con yates y pieles sudadas. Olía a mar y a dinero en el lounge VIP del hotel, todo couro italiano y cristal. Yo, con mi vestido de seda negro, cortísimo, sin sujetador, las tetas libres rozando la tela fina. La tanga a juego, apenas un hilo. Firmaba contratos aburridos con inversores, pero mi mente… eh, volaba.

De repente, lo vi. Apoyado en la barandilla, unos treinta, moreno, alto, traje beige impecable, camisa oscura. Sus ojos clavados en mis muslos cruzados. El calor subía, no solo el sol. Me moví un poco, la seda se subió, dejando ver el borde de la tanga. Él tragó saliva, su mano ajustando disimuladamente la polla que ya abultaba. Sonreí, crucé y descrucé las piernas lento, dejando que oliera mi excitación mezclada con Chanel.

La Mirada que Enciende el Fuego en el Lounge Exclusivo

‘¿Interrumpimos?’, dijo acercándose, voz grave, con acento madrileño pijo. ‘No, justo acabamos’, respondí, mordiéndome el labio. Hablamos de negocios, dossiers sobre la mesa, pero sus ojos bajaban a mi escote, a mis pezones duros. Brindamos con champán Dom Pérignon, burbujas frías en la lengua, dulces. Su rodilla rozó la mía. ‘Ven a mi suite, arriba. Privacidad total’, murmuró. El ascensor privado olía a cuero nuevo, sus dedos ya en mi muslo. Puertas cerradas, espacio VIP solo nuestro.

La suite era un sueño: cama king con sábanas de hilo 1000, jacuzzi burbujeante, vistas al mar. Me empujó contra la pared, besos salvajes, lengua invadiendo mi boca. ‘Joder, qué puta caliente eres’, gruñó arrancándome el vestido. Tetetazos al aire, él chupándolos, mordiendo pezones hasta doler rico. Sus manos bajaron, tanga aparte, dedos en mi coño empapado. ‘Mira cómo chorreas, zorra’. Metió dos, bombeando, pulgar en el clítoris. Gemí, arqueándome, olor a sexo y sudor caro.

Explosión de Placer Brutal y el Regreso a las Apariencias

Lo tiré al sofá de cuero, abrí su braguette. Polla enorme, venosa, goteando precum. ‘Mmm, qué verga rica’, lamí el glande salado, tragándomela entera. Chupé fuerte, bolas en la mano, dedo en su culo apretado. Él jadeaba, ‘¡Sí, cabrona, trágatela!’. Me folló la boca, polla golpeando garganta, baba por chin’. Casi se corre, pero lo paré. ‘Ahora fóllame, hostia’.

A cuatro patas en la cama, él embistiendo, polla partiéndome el coño. ‘¡Qué apretado, puta de lujo!’, azotando mi culo rojo. Cambiamos, yo encima, cabalgando, tetas rebotando, clítoris frotando su pubis. Sudor goteando, pieles chocando slap-slap. ‘Me vengo, joder’, grité, coño contrayéndose, chorro mojando sábanas. Él rugió, sacó la polla, leche caliente en mi cara, boca, tetas. Lamiendo restos, sabor amargo dulce.

Minutos después, ducha rápida, champú caro. Vestidos de nuevo, él con traje impecable, yo con vestido arrugado pero chic. Otro champán en la terraza. ‘Nadie lo sabrá, nuestro secreto elite’, guiñó. Bajamos al lounge, contratos firmados, sonrisas protocolarias. Adrenalina del poder, placer exclusivo. ¿Volverá? Mmm, quién sabe…

Leave a Reply