Mi noche salvaje en la suite VIP del hotel de lujo con dos putitas irresistibles

Ay, chicas, os lo cuento como si acabara de pasar. Estoy en el lounge VIP del hotel más top de Ibiza, ese con vistas al mar que brilla bajo la luna. Sofás de cuero negro que huelen a lujo caro, champán Dom Pérignon burbujeando en copas de cristal. Mi amiga Sofia, que curra de hostess aquí desde hace años, no para de hablarme de la nueva, Lucia. ‘Es una diosa, Carmen, con curvas que matan y una sonrisa que te moja el coño al instante’. Yo, con mi pareja Marco, nos picamos. Él es mi rey, alto, torso peludo, siempre listo para un trío si hay buena carne.

Sofia la trae esa noche. Firmamos unos contratos tontos de negocios en la mesa baja, papeles que nadie lee, solo excusa para rozarnos las rodillas. Lucia llega en un vestido de seda roja, ceñido, que deja ver el borde de las medias. Pelo rubio hasta el culo, tetas firmes asomando por el escote. ‘Hola, guapos’, dice con voz ronca, besando a Marco en la mejilla, demorándose. Huele a perfume caro, vainilla y sexo. Nos miramos, la tensión crece. Piernas que se cruzan, miradas que queman. ‘¿Subimos a la suite privada?’, sugiere Sofia, y nadie dice que no. El ascensor privado nos deja solos, puertas cerradas, espacio VIP nuestro.

La tensión sube en el lounge exclusivo

Ya en la suite, jacuzzi humeante, cama king size con sábanas de hilo 1000. Lucia se quita el vestido: nada debajo, coño depilado en triángulo perfecto, culazo blanco. ‘No llevo bragas, soy una puta que lo quiere todo’, dice riendo. Sofia, mi Sofia salvaje, se baja la falda: tanga abierta, coño negro y peludo asomando, olor a excitación fuerte. ‘Mira esto, Lucia, práctico para follar ya’. Se arrodilla y le come el coño a Sofia, lengua chupando labios hinchados, dedos metidos hasta el fondo. ‘¡Joder, qué buchón de pelos, me encanta!’, gime Lucia.

Marco saca la polla, gorda y venosa, yo la agarro y la meneo. ‘Venid, zorras, a mamarla’. Las dos de rodillas, bocas alternando: Sofia lame el tronco lento, Lucia gime los huevos, mordisqueando suave. ‘¡Oh, sí, chupad esa verga dura!’. Se besan con mi saliva de por medio, lenguas enredadas en el glande. Yo me siento, meto dedos en mi coño mojado, oliendo a cuero y sudor. Lucia grita: ‘¡Necesito polla en el culo!’. Sofia trae el dildo asiático, 30 cm de goma negra. A cuatro patas en la alfombra persa, Lucia abre el coño: ‘¡Métemelo, rómpeme el chocho!’.

El polvo brutal y el regreso al glamour

Sofia empuja, entra todo, Lucia gime como perra. Marco apunta al ano: ‘¡Toma, puta, doble penetración!’. La clava de un golpe, siente el dildo a través de la pared. Bombeos brutales, culazo rebotando, ‘¡Folladme más fuerte, salauds!’. Sofia debajo, lamiendo coño y polla. Lucia explota: ‘¡Me corro, joder, cyprina por todos lados!’. Marco eyacula dentro, semen chorreando. Yo me corro viéndolos, dedos empapados.

Minutos después, ducha de lluvia, jabón espumoso resbalando por tetas y culos. ‘Otra ronda?’, pide Lucia. Pero volvemos al lounge como reinas: vestidos impecables, maquillaje perfecto. Brindamos champán, contratos firmados. Nadie abajo sabe que acabamos de follar como animales. Nuestro secreto de élite, adrenalina pura. Ay, qué noche…

Leave a Reply