Estaba en el yate privado de mi novio, anclado en la Costa Azul. Él, tan protector, tan viril… pero anoche, otra vez rutina. Me folló rápido, sin fuego. Hoy, en el lounge VIP, champán Dom Pérignon burbujeando en mi copa, olor a cuero italiano de los sofás. Me siento frustrada, el cuerpo pidiendo más.
La veo entrar. Alta, misteriosa, vestido de seda negra ceñido a curvas perfectas. Pechos firmes, piernas interminables. Nuestros ojos se cruzan. ¿Quién es? Una de las invitadas elite, negociando contratos millonarios con los peces gordos. Me acerco, fingiendo interés en los dossiers sobre la mesa baja de cristal. ‘¿Estos números son tuyos?’, le digo, voz ronca. Ella sonríe, ‘Sí, pero prefiero las sorpresas’. Su perfume, jazmín y vainilla, me invade. Tensión. Miradas que queman. Dedos rozando papeles, casi tocándose.
La tensión en el lounge exclusivo
Hablamos de negocios, pero el aire vibra. ‘Ven, revisemos esto en privado’, susurra, guiándome a la suite master. Puerta cierra con clic suave. Espacio VIP puro: cama king con sábanas de hilo egipcio, vistas al mar negro. ‘¿Qué haces aquí sola?’, pregunta, acercándose. ‘Mi novio… no basta’, confieso, corazón latiendo. Sus labios rozan mi oreja. ‘Yo sí’. Manos en mi cintura, seda contra seda. Beso salvaje, lenguas enredadas, sabor a champán y deseo.
Caemos en la cama. Le arranco el vestido, pezones duros bajo encaje. Los chupo, mordisqueo, ella gime ‘¡Sí, puta!’. Sus dedos bajan mi cremallera, encuentran mi coño empapado. ‘Estás chorreando, zorra’. Dos dedos dentro, bombeando fuerte, pulgar en el clítoris hinchado. Grito, ‘¡Fóllame más!’. Le abro las piernas, huelo su sexo jugoso. Lengua en su raja, lamiendo labios hinchados, sorbiendo jugos salados. Clítoris erecto, lo muerdo suave, ella arquea espalda ‘¡Me corro, joder!’. Empuja mi cabeza, folla mi boca.
El clímax privado y el regreso impecable
Me monta, coño contra coño. Tribbing brutal, clítoris frotando clítoris, resbaladizo de fluidos. ‘Tu chochito es mío’, gruñe. Cuatro dedos en mí ahora, estirándome, goteando hasta las sábanas. Orgasmo me parte, tiemblo, chorro caliente salpica sus muslos. Ella ríe, lame mis tetas sudadas. ‘Otra vez’. Dedos en su culo apretado mientras la penetro con la lengua. Gime alto, ‘¡En el culo, sí!’. Se corre gritando, cuerpo convulsionando, olor a sexo puro llenando la suite.
Sudorosas, jadeantes. Minutos eternos de placer crudo. Luego, silencio. Se levanta, se arregla el pelo. ‘Impecable’, dice, maquillaje intacto casi. Yo, piernas temblorosas, subo cremallera. ‘Nadie sabrá’. Salimos, volvemos al lounge. Miradas cómplices sobre copas de champán. Mi novio pregunta ‘¿Todo bien?’. ‘Perfecto’, sonrío. Ella firma un contrato, yo charlo banalidades. Secreto elite, adrenalina del poder. Esta noche, lujo y fuego. Quiero más.