Ay, chicas, os cuento esto como si acabara de pasar. Estaba en el yate de mi padre, un jeque con más petróleo que Dios. Mayo, calor asfixiante, el mar Mediterráneo brillando como diamantes. Yo, Yasmina, la princesita consentida, con mi vestido de seda translúcida que deja ver todo. Olor a cuero nuevo de los asientos, champagne Dom Pérignon en copas frías.
Llega él, Marcus, un inversor francés, guapo, con ojos que queman. Discutimos contratos en la zona VIP, rodeados de guardaespaldas. Papá casi cierra el deal, pero un tipo armado irrumpe, quiere joderlo todo. Marcus salta, lo tumba de un puñetazo. Sangre en la cubierta, adrenalina por las nubes. Papá lo abraza: ‘Te debo la vida, noble amigo’. Me mira, y yo siento el coño humedecerse ya.
La tensión sube en la cubierta privada
Después, en mi suite privada, el yate se aleja de la fiesta. Puertas cerradas, luces tenues, música árabe suave. ‘Yasmina, baila para mí’, me dice con voz ronca. Huelo su colonia cara, cuero de su chaqueta. Me pongo de puntillas, lo beso. Sus manos en mi culo, apretando. ‘Eres fuego’, murmura. Le meto la mano en los pantalones, su polla ya dura como piedra. ‘Fóllame, Marcus’, susurro, mordiéndome el labio.
Caemos en la cama king size, sábanas de satén. Me arranca el vestido, lame mis tetas pequeñas y firmes. Picores en los pezones, eh… gimo bajito. Baja, besa mi triángulo negro. ‘Estás chorreando’, dice, metiendo la lengua en mi coño. Lamidas lentas, chupando el clítoris hinchado. Me corro rápido, mordiendo la almohada de seda, el cuerpo temblando. ‘Ahora mi turno’, gruñe.
El clímax brutal y el regreso a la élite
Me pone a cuatro patas, olor a sexo y mar. Su polla gorda entra de golpe, rompiendo todo. ‘¡Joder, qué prieta!’, jadea. Me folla fuerte, cachetazos en el culo, pellizcando tetas. Yo empujo hacia atrás, ‘Más profundo, cabrón’. Sudor mezclado, piel contra piel, el yate meciéndose. Yoala, mi asistente africana menudita, entra con champán. ‘Únete’, le digo, cachonda perdida. Ella se desnuda, piel negra brillante, tetas redondas. Chupa sus pezones mientras Marcus me empala.
Yoala se tumba debajo, lame mi clítoris mientras él me taladra. ‘¡Coño, voy a reventar!’, grito. Marcus saca la polla, brillante de mis jugos, y se la mete a Yoala en la boca. Ella traga profunda, babeando. Luego me monta encima, yo rebotando en su verga, tetas saltando. Él me agarra el pelo, ‘Córrete en mi polla’. Exploto, chorros calientes, él eyacula dentro, semen caliente llenándome. Yoala lame el resto, besándonos las tres, saboreando todo.
Minutos después, nos duchamos con jabones caros, olor a jazmín. Vestidos impecables, volvemos a la fiesta. Papá brinda por el contrato firmado. Marcus me guiña, Yoala sonríe pícara. Nadie sabe. Nuestro secreto VIP, puro poder y placer. Adrenalina, lujo… quiero más.