Ay, chicas, acabo de bajar de ese yate… aún tiemblo. Soy Sofia, vivo entre Madrid y mi marido, pero mi amante, ese tiburón de los negocios, Carlos, me lleva a otro nivel. Todo empezó en su club exclusivo en Ibiza, ese donde solo entran los que valen millones. Olía a cuero nuevo y sal marina, con vistas al mar negro.
Estábamos en la sala VIP, rodeados de dossiers y contratos. Él, con su traje a medida, yo en un vestido de seda que se pegaba a mis curvas. ‘Firma aquí, preciosa’, me dice, pero sus ojos… uf, se clavaban en mis tetas. Yo cruzo las piernas, sintiendo cómo mi coño ya palpita. ‘¿Seguro que solo negocios?’, le susurro, mordiéndome el labio. Él sonríe, pasa la mano por mi muslo bajo la mesa. ‘Paciencia, nena. El yate nos espera’. La tensión subía, el aire cargado, champagne frío en la copa, burbujas que me cosquilleaban la lengua.
La Tensión en el Decks VIP
De repente, me agarra la mano. ‘Vamos’. Subimos al yate privado, el viento en mi pelo, el motor ronroneando. El deck se vacía, tripulación desaparece como por arte de magia. Entramos en la cabina principal, luces tenues, cama king size con sábanas de satén. Puerta cerrada. Espacio nuestro. ‘Te he deseado todo el día’, gruñe, empujándome contra la pared de madera pulida. Sus labios en mi cuello, olor a su colonia cara mezclada con sudor.
No perdemos tiempo. Me arranca el vestido, mis tetas saltan libres, pezones duros como piedras. ‘Joder, qué pollas tetas’, dice, chupándolas fuerte, mordiendo. Yo gimo, manos en su pelo. Bajo su cremallera, su polla sale tiesa, gruesa, venosa. ‘Mámala, cabrón’, la engullo, lengua en el glande, saboreando el pre-semen salado. Él jadea, ‘Sí, trágatela toda’. Me folla la boca, embiste profundo, bolas contra mi barbilla.
Explosión de Placer Brutal
Me tira en la cama, piernas abiertas. ‘Mira cómo chorreas, puta mía’. Su lengua en mi coño, lamiendo clítoris hinchado, dedos dentro, curvados en mi punto G. ‘¡Me corro! ¡Ahhh!’, exploto, jugos en su cara. No para. Se pone encima, polla en mi entrada. ‘Te voy a reventar’. Empuja, llena mi coño hasta el fondo, duro, bestial. ‘¡Fóllame más fuerte!’, grito. Él martillea, piel contra piel, sudor goteando. Cambio de posición, a cuatro patas, agarra mis caderas. ‘Ahora tu culo’. Lubrica con mi propio flujo, glande en mi ano apretado. Duele un poco… ‘Despacio… uf, sí’. Entra centímetro a centímetro, me estira, me posee. ‘Qué culito virgen’, miente el muy cerdo. Me folla el culo salvaje, mano en mi clítoris. Vibro, ‘¡Córrete dentro!’. Él ruge, semen caliente inundándome el recto, chorros tras chorros. Yo reviento otra vez, doble penetración con sus dedos en coño.
Agotados, jadeando. Se retira, semen goteando de mi culo al satén. Me besa suave. ‘Eres mi reina’. Nos duchamos rápido, agua caliente, jabón caro. Subimos al deck, champagne nuevo, trajes puestos. Tripulación reaparece, sonrisas discretas. Él firma el contrato final, yo finjo interés. ‘Hasta la próxima, socio’, digo con guiño. Bajamos, piernas flojas, secreto elite grabado en piel. Mi marido ni sospecha… pero yo ya quiero más.