Uf, acabo de bajar del yate en Marbella… qué follada épica. Soy Carla, ejecutiva española en mi empresa de consultoría. Todo empezó ayer, cita con Martín Forester, el yankee de MP2DLC, en su yate privado. Lujo puro, eh. Cubierta de teca reluciente, sofás de cuero italiano oliendo a nuevo, botella de Dom Pérignon enfriándose en cubo de hielo. Vistas al Mediterráneo al atardecer, olas chocando suave.
Entré con mi vestido de seda negro, ajustado, tacones rojos. Martín, 45 años, traje Armani, mirada de depredador. Moineau, su socio francés, ya allí, dossiers de la fusión sobre la mesa de cristal. ‘Siéntate, Carla’, dice Martín, su mano roza la mía al pasarme la copa. Burbujas en la lengua, frío delicioso. Hablamos números, sinergias, pero sus ojos… joder, clavados en mis tetas. Siento calor subiendo, pezones duros bajo la seda. Moineau carraspea, ‘La fusión requiere recortes’. Tension, miradas cruzadas. Yo cruzo piernas, falda sube un poco, él nota.
Tension en la Sala VIP
De repente, Moineau sale ‘a por hielo’. Espacio VIP se cierra, puerta corredera al camarote privado. Martín se acerca, aliento a whisky caro. ‘No vas a entrar en el nuevo staff, Carla. Demasiado… distraída’. Shock, corazón late fuerte. Pero su mano en mi muslo, sube. ‘Eh… ¿qué haces?’, balbuceo, pero no me aparto. ‘Quiero follarte aquí, ahora. Olvida contratos’. Adrenalina pura, poder en sus ojos. Asiento, labios entreabiertos.
Me empuja contra la mesa, dossiers vuelan. Arranca vestido, tiras de seda rasgándose. ‘Joder, qué tetas perfectas’, gruñe, chupando pezones duros, mordiendo suave. Gimo, ‘Sí… más’. Manos en su cinturón, bajo pantalón. Polla enorme sale, venosa, cabeza hinchada, oliendo a macho. ‘Mira esta verga, para tu coño español’. La agarro, dura como acero, palpito en palma. Me arrodillo, cuero frío bajo rodillas, lamo glande salado, bolas pesadas. La chupo profunda, garganta llena, saliva chorreando. Él gime, ‘Buena puta de lujo’.
El Secreto de Élite
Me pone a cuatro, mesa dura contra barriga. Dedos en coño, ya empapado, ‘Estás chorreando, zorra’. Empuja polla de golpe, rasgando, ‘¡Ahhh! Grande… fóllame fuerte’. Entra hasta cojones, embiste salvaje, piel contra piel chapoteando. Siento cada vena rozando paredes, clítoris hinchado. ‘Tu coño aprieta como puta virgen’, jadea, nalgadas rojas. Cambio, me sube a sofá, piernas abiertas, lame coño, lengua en ano, succiona jugos. ‘Sabe a miel cara’. Vuelvo a cabalgar, polla hundiéndose, tetas botando. ‘Córrete dentro, lléname’. Él ruge, leche caliente chorrea, polla palpita, mi orgasmo explota, squirt mojando cuero.
Segundo asalto, me dobla sobre bar, polla en culo lubricado con saliva. ‘Anal para sellar el trato’, dice. Duele placer, estira ano, embiste profundo. Grito, ‘¡Sí, rómpeme el culo!’. Corrida anal, semen goteando muslos. Sudor, olores mezclados: sexo, cuero, mar.
Moineau llama, volvemos. Visto a prisa, pelo revuelto, sonrisa pícara. Firmamos contratos, champagne otra copa. ‘Buen negocio’, dice Martín, guiño. Moineau nota mejillas rojas, pero calla. Secretos de élite. Bajo del yate, piernas temblando, coño dolorido, pero viva. Poder, exclusividad… adoro esto.