You are currently viewing Mi noche salvaje en el yate privado de Ibiza

Mi noche salvaje en el yate privado de Ibiza

Estábamos en el yate privado de mi amiga Valeria, anclado frente a Ibiza. El sol se ponía, tiñendo el mar de oro. Olía a sal y cuero nuevo en los sofás de la terraza VIP. Champagne Dom Pérignon en copas frías, burbujas que picaban en la lengua. Yo, Ana, con mi marido Luis, un teniente de la guardia civil, trajeado impecable, hombros anchos. Mi amante Alberto, disfrazado de socio en negocios. Y Pablo, marido de Valeria, con esa mirada que prometía todo.

💸Conviértete en modelo webcamMás del 50 % de los ingresos · Pagos diarios · 60 M de visitas/díaSaber más →

Revisábamos contratos en la mesa de caoba. Inversiones en villas exclusivas. Pero los ojos… ay, los ojos decían otra cosa. Luis firmaba papeles, pero su mirada se clavaba en el escote de Valeria, seda roja rozando sus pechos. Yo sentía la mano de Alberto bajo la mesa, subiendo por mi muslo. ‘¿Todo bien, amor?’, me susurró Luis, voz ronca. ‘Sí… ehm, perfecto’, balbuceé, cruzando piernas. Pablo sonreía, sirviendo más champán. ‘Esto se pone interesante’, dijo Valeria, guiñando. La puerta de la suite privada se cerró con un clic suave. Ya no había contratos. Solo nosotros.

La tensión sube en la sala VIP

De repente, Valeria se arrodilló ante Luis. ‘Déjame probarte’, murmuró, abriendo su braguette. Su polla saltó dura, venosa, gorda. Luis jadeó, ‘Joder, Valeria…’. Ella la lamió, lengua plana desde las huevos hasta la punta, saliva brillando. Yo miré, coño palpitando. Alberto me besó el cuello, olor a su colonia cara. ‘Quítate las bragas’, gruñó. Lo hice, seda cayendo. Su dedo entró en mi coño húmedo, chapoteando. Pablo me levantó la falda, mamando mis tetas, pezones duros como piedras.

Luis follaba la boca de Valeria, empujando profundo, ‘Trágatela toda, puta’. Ella gemía, glotona. Alberto me tumbó en el sofá de cuero, polla enorme rompiendo mi entrada. ‘¡Ahhh! Fóllame fuerte’, grité. Entraba y salía, coño chorreando, huevos golpeando mi culo. Pablo se unió, metiendo su verga en mi boca. Chupaba, saboreando precum salado. Luis sacó a Valeria, la puso a cuatro, reventándole el coño. ‘¡Más adentro, cabrón!’, ella aullaba, nalgas temblando.

El clímax sin filtros en la suite privada

Entonces, sorpresa. La amante de Luis, Rosa, entró. Morena espectacular, curvas perfectas. Pero al bajar las bragas… ¡una polla! Shemale divina, gorda, rosada. Luis no dudó, se arrodilló y la mamó, succionando voraz. ‘Sí, chupa mi verga, amor’, gemía Rosa. Yo, con Alberto en mi culo ahora, lubricado por mi propio jugo, vi a Luis empalado. Rosa le taladraba el ojete, ‘¡Toma polla, maricón!’, embestidas brutales. Pablo me follaba el coño al mismo tiempo, doble penetración, estirándome hasta el límite. Gritos, sudor, olor a sexo y cuero mojado.

Yo exploté primero, ‘¡Me corro, joder!’, chorros calientes. Luis gritó, leche de Rosa llenándole la boca, tragando guloso. Alberto eyaculó en mi culo, crema goteando. Pablo en mi coño, mezclándose todo. Valeria se corrió en la polla de Luis, follada salvaje.

Minutos después, copas en mano, contratos firmados. ‘Buen negocio’, dijo Luis, besando mi mejilla. Rosa ajustaba su vestido, sonrisa pícara. Nadie mencionó las pollas chupadas, coños reventados, culos llenos de leche. Solo sonrisas cómplices, champán brindando. Secretos de élite. Como si nada. Pero mi coño aún palpitaba, recordando.

Leave a Reply