Este fin de semana lo organicé con Severina y otro par de amigos, todos con vidas dobles. Queríamos escapar, follar sin prisas, saborear el lujo total. Alquilamos un yate privado en la Costa Azul, con piscina infinita y suites de ensueño.
Severina tiene 27, es una diosa: atlética, pelo castaño sedoso hasta los hombros, cara de ángel, sonrisa que mata. Piel suave, tetas como manzanas perfectas, 90C con pezones duros que incitan al pecado. Vientre plano con piercing en el ombligo, pubis depilado a la perfección, culo redondo y muslos firmes. Amantes casuales, nada de complicaciones, solo sexo puro. En la cama, se entrega como una sumisa total, gime como loca, responde a todo: clítoris, coño, culo. El sueño húmedo.
La tensión sube en el yate de lujo
La semana sin tocarnos nos tenía locos. Subimos al yate, olor a cuero nuevo y sal marina. Champagne helado burbujea en copas de cristal. Hablamos de contratos millonarios, firmas rápidas, pero nuestras miradas se cruzan con fuego. Sus ojos avellana me devoran. El otro par está en la piscina, risas lejanas. Yo le susurro: ‘Vamos a la suite, ahora’. Ella asiente, mordiéndose el labio.
La puerta se cierra, clic metálico. Espacio VIP solo nuestro. Nos desnudamos febril, piel contra piel. Mi polla dura roza su vientre. Nos besamos, lenguas salvajes. Agarro sus tetas, las masajeo, pellizco pezones. ‘Quiero correrme en tu cara, Severina’. ‘Mmm, nunca lo hice… pero contigo, sí’.
Se arrodilla en la cama king size, sábanas de seda. Me la mete en la boca, va-et-vient rápidos, ojos fijos en mí. Jalo su pelo, la paro. La tumbo, abre piernas obscenas, se toca el coño húmedo. ‘Fóllame ya’. Me monto sobre sus tetas, las aprieto, follo entre ellas. ‘Tócate, córrete para mí’. Gime bajito, dedo en clítoris, cabeza atrás. La veo explotar, ‘¡Ahhh!’.
La pongo en perrito francés, coño chorreando. Empujo lento, centímetro a centímetro, hasta el fondo. ‘¡Dios, qué calor!’. La taladro fuerte, cachetes contra mi pelvis, tetas rebotando. Grita agudo, agarras sábanas. Me retiro al borde, me pongo sobre su cara. ‘Mírame’. Se corre pre-semen en mejilla. Ella acaricia huevos. Exploto: chorro en labios, boca abierta, traga ‘Hummm’, resto en cara. Limpia mi polla, lengua juguetona.
Risas, ducha rápida. Odor a jazmín en jabón. Bajamos a piscina, topless. Se rozan tetas mojadas, erección oculta. Besos en agua, ella se frota contra mí.
El sexo brutal en la cabina privada
Noche en club exclusivo del yate, terraza con vistas. Severina en vestido blanco ceñido, sin sujetador – pezones marcan tela. Sin bragas tampoco, le meto bolas chinas: ‘Sorpresa, muévelas dentro’. ‘¡Frío! ¿Qué es?’. Puerta se abre, amigos entran. Ella roja, piernas temblando, siente bolas chocando, coño mojado.
En cena, mano en muslo, toco labios hinchados, tiro cuerda. ‘¡No!’. Voz tiembla hablando. Casi se corre, huye a baño con la chica. Vuelve: ‘Las quité, estoy empapada’. ‘Gage luego’.
De vuelta, la ato: muñecas a tobillos, expuesta. Cabeza fuera cama. Le follo boca brutal, bolas en coño, dedo clítoris. Saliva cuelga. La centro, bolas al culo: resiste, entra, gime. Polla en coño, apretado por bolas. La pliego, martilleo: ‘¡Sí, fóllame! ¡Me corro!’. La giro, saco bolas, sodomizo salvaje. ‘¡Más duro!’. Grita, se corre anal. Me vacío en culo abierto, semen chorrea.
La desato, abrazos. Secreto elite. Mañana más…
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