Vale, no todo el mundo habrá leído el episodio anterior, el 1555. Somos Bernardo y yo, una pareja superliberada, unidos pero con nuestras aventuras por separado. Sin dramas. Hasta que vuelvo antes del yate privado y lo pillo en la bodega de lujo, dominado y sodomizado por una hembra… Virginia. Rabia total. La echo a patadas, cojo su arnés-godzilla y se lo meto por el culo a Bernardo con saña. Venganza rara, porque el cabrón gozó. Yo… flipé con el poder.
Dos días de morros. Hablamos. Admite su lado maso extremo, nunca me lo contó. Propone que yo lo domine en vez de ella. Acepto, confirma que me quiere. Pero durante mi ‘venganza’, sentí un morbo turbio… que no era solo él.
La Tensión en el Salón Privado de Lujo
Hoy lunes, día libre del bar de copas high class. No pegué ojo. ¿Por qué me excitó tanto azotarlo? ¿Por qué no me contó su rollo maso? Y esa cara de Virginia… puta madonna, tetas perfectas. No le guardo rencor, vino por petición suya.
En bata de seda, voy al baño. Sale Bernardo, fresco, afeitado, en albornoz. ‘Quítatelo, lo necesito’. Me lo da desnudo, su culito mono… pulsión: ‘Te daría una buena zurra ahora’. ‘Por qué no’. ‘Arrodíllate, perro’. Obedece, polla tiesa. ‘Dime la verdad’. ‘¿Qué verdad?’. ‘Cuando te domino, soy tu Ama, trátame de usted’. (De dónde saqué eso, lecturas SM?). ‘Marie-Paula…’. ‘Vale, paso’. Me voy, sé que picará. ‘Perdón Ama, sí quiero, castígueme’. Risas, es juguetón-maso.
Vuelvo, erguida. Desnuda no mola como dom. Ideas perversas: equipo de Virginia… flash. ‘¿Por qué no me contaste tus vicios?’. ‘No me atrevía Ama’. ‘¡De usted!’. ‘Perdón’. ‘¿Y la puta?’. ‘Internet, Ama’. ‘Cerdo porno’. ‘Castígueme’. Polla dura. Pero no, hoy no. Shock aún. ‘Otro día. ¿Número de ella?’. ‘¿Para qué?’. ‘Cállate’. Me lo da. Ducha: chorro en pezones, duros. Excitada. Fantaseo con Virginia, no Bernardo. Lengua en su coño, jugos dulces. Me corro gritando, me meo encima, placer sucio.
El Acto Brutal Bajo la Mesa de Cristal
Llamo: ‘¿Virginia? Perdón por la hostia’. ‘Riesgos del curro’. ‘Quiero verte’. ‘¿Para qué?’. Explico shock, amor con marido, pero dudas solo ella aclara. ‘Vale, mañana restó’. Le digo a Bernardo, no cuido bar. Bronca, pero le corto: ‘Tú solo lo haces’. Al día siguiente, escote nuclear, pantalón ceñido, sin braga. Compro set violeta: tanga y balconette mitad teta.
En club exclusivo del hotel 5*, salón VIP. Cuero negro huele fuerte, champán Dom Pérignon burbujea frío. Ella llega en vaqueros, jersey azul, normalita. Decepción. ‘Perdón bus’. ‘Da igual’. Mesita apartada, nappe larga, privada total. Miradas: piel impecable, ojos pícaros, labios carnosos. Me moja.
Charla tonta: tráfico, sol. Copas llegan. ‘¿Por qué verme?’. Bloqueo. ‘Duro decirlo’. ‘Ayúdame a ayudarte’. Lanzo: venganza, arnés suyo en culo de Bernardo. Se lo devuelvo en bolsa. Lo saca, lo mira. ‘Guárdalo, joder’. ‘Gracias, caro’. ‘Me excité dominando… pero no solo eso’. Silencio. ‘Tú’. ‘¿Yo te pongo?’. ‘Sí, idiota soy’. ‘Me halaga. Recíproco: tu furia me mojó el coño’. Pausa. ‘Creí que querías follar ya’. Pidió salir. ‘¡Malentendido!’. ‘Prueba: bajo mesa, chúpame coño’. ‘Ahora’. ‘Nappe cubre’.