Estaba en ese yate privado anclado en Ibiza, rodeada de lujo puro. El sol se ponía sobre el mar, el cuero de los asientos olía a nuevo, caro. Yo, con mi vestido de seda negra pegado al cuerpo, negociando contratos con tres tipos de élite: Javier, el host, con su traje Armani; Miguel, el inversor ruso, ojos de acero; y Luis, el heredero, sonrisa lobuna. Papeles sobre la mesa de cristal, copas de Dom Pérignon burbujeando.
—Firma aquí, cariño —dice Javier, su mano roza la mía, electricidad. Levanto la vista, sus ojos me follan ya. Miguel se acerca, su colonia fuerte me invade, huele a poder. —Este trato nos hará ricos… o algo más —murmura, guiñando. Luis ríe bajito, su pierna toca la mía bajo la mesa. Tensión, eh… el aire se espesa. El champagne sabe a fresas y pecado, frío en mi lengua. Miradas que queman, pollas endureciéndose bajo pantalones de mil euros.
La Tensión en la Terraza VIP
De repente, Javier pulsa un botón. Puertas de cristal se cierran, el yate VIP se hace privado. Solo nosotros cuatro en la suite de abajo, luces tenues, música suave. —Ahora, el verdadero negocio —dice, bajando la cremallera. Su polla salta, gruesa, venosa, con un capuchón suave morado. La agarro, caliente, late en mi mano. —Joder, qué pedazo —susurro, masturbándola despacio.
Miguel ya está detrás, sube mi vestido de seda, rasga el tanga. —Qué culito de puta rica —gruñe, lengua en mi ano. Lamida profunda, húmeda, me penetra, sabe a sal marina y deseo. Gimo, polla de Javier en mi boca. Sabor a champagne y hombre, leve pis, me encanta. Chupo, lengua en el glande, succiono fuerte. Luis se une, su verga gorda a mi lado. Paso de una a otra, babas por todas partes.
Luis me empuja al sofá de cuero, cruje suave. Me abre las piernas, escupe en mi coño mojado. —Te voy a follar como a una perra —dice, entra de golpe. Duele rico, llena todo. Javier en mi culo ahora, lubricado con saliva, empuja lento. —Despacio… ay, sí —jadeo. Doble penetración, me parten, placer brutal. Miguel me la mete en la boca, trio perfecto. Olor a sexo y cuero sudado, pieles chocando.
El Frenesí Brutal en la Suite Privada
Gritos ahogados, sudor perlando cuerpos. Javier acelera en mi culo, —Me corro, puta —avisa, y eyacula dentro, caliente, viscoso. Lo limpio con la lengua, trago todo, glande brillante. Luis cambia, su polla más larga me taladra el ano, toca fondo. Miguel me folla el coño, sincronizados. —¡Joder, qué prieta! —gime. Me corro gritando, chorros en mi piel, orgasmos en cadena. Cuatro pollas, turnos salvajes: mamo, me follan boca, coño, culo. Semen en mi cara, pelo, trago lo que puedo.
Otro llega, Raúl, amigo de Javier, negro alto, paquete enorme. —Sácamela tú —pide. Bajo el zipper, palpito la bestia por el bóxer. La saco, monstruo negro, suave piel. La chupo, cuarto de la noche, rellena mi garganta. —Puedo darte por culo? —Sí, pero suave… uf. Entra, lubri por todos, resbala. Me hace volar, Arnaud-style bajo yo, me come el coño mientras. Eyaculo en su boca, él se corre después.
Agotados, culos y coños palpitando. Javier: —¿Te mola un toque maso? Sin pasarse. —Vale… —digo, curiosa. Ramitas no, pero azotes suaves con cinturón de Gucci. Picante, rojo en mi piel. Me pisan el borde, pero para.
De vuelta arriba, vestidos impecables. Brindamos champagne. —Nuestro secreto de élite —dice Javier. Apariencias perfectas, sonrisas. Pero sé: este finde no acaba, party privada esta noche. Pollas chupadas, culos follados… lujo puro.