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Mi trío ardiente en un yate privado de lujo en Creta

Me llamo Sofía, tengo cincuenta años, pelo gris plateado que me cae suave por los hombros, cuerpo delgado y tonificado por yoga y pilates. Divorciada hace diez, vivo libre, sin ataduras. Me encanta el lujo, el poder que vibra en el aire, esa adrenalina de lo exclusivo. Esta semana, en un resort cinco estrellas en Creta, todo cambió. Septiembre, mar turquesa, yates anclados como joyas flotantes.

La primera noche, cena en el yate privado del club VIP. Luca, cuarenta y ocho, y Álvaro, cincuenta y uno. Deportistas perfectos, sin panza ni tatuajes feos, pelo salpimentado, ojos que queman. Hombres de negocios, contratos sobre la mesa de caoba pulida. Olor a cuero nuevo de los asientos, champán Dom Pérignon helado burbujeando en copas de cristal. Me sonríen, invitan a sentarme entre ellos. ‘Hola, Sofía, únete’, dice Luca con voz grave.

La tensión sube en el yate VIP

Charlamos de tratos, pero las miradas… uf. Sus rodillas rozan las mías bajo la mesa. Dedos que se demoran en mi mano al pasar el contrato. Mi coño palpita ya. ‘¿Qué hacéis vosotros dos solos?’, pregunto juguetona. Se miran, sonríen con picardía. ‘Esperando a alguien como tú’, suelta Álvaro. El viento salado azota la cubierta, olas chocan suave. La tensión crece, pezones duros bajo la seda de mi vestido. Subimos a la suite privada del yate, Luca cierra la puerta con llave. Espacio nuestro ahora. Jacuzzi enorme borboteando, sábanas de satén en la cama king size.

Luca se pega a mi espalda, manos en mis caderas, aliento caliente en el cuello. ‘¿Estás segura?’, murmura. ‘Sí… quiero vuestras pollas’, respondo ronca. Álvaro delante, cuatro manos me despojan. Vestido cae, sujetador volando. Mi coño depilado brilla húmedo. Toman mis manos, las ponen en sus bultos duros. ‘Quítanos todo’. Torso lampiño y musculoso Luca, velludo Álvaro. Sus pollas saltan: Luca larga y fina, Álvaro gruesa y venosa. Me arrodillo, chupo una, masturbo la otra. ‘Primera vez con dos vergas en las manos’, digo con guiño.

El clímax brutal y el regreso discreto

Al jacuzzi. Agua tibia perfecta, burbujas masajeando piel. Me abro de piernas, ellos lamen mis tetas, dedos en mi clítoris hinchado. ‘Joder, qué mojada’, gime Luca. Lenguas expertas, una en mi coño, la otra en pezones. Grito, corro como loca, miel chorreando en su boca. Cambio turnos, Álvaro devora mi chocho, lengua honda, dedos de Luca en mi culo. ‘¡Me vengo! ¡Sí, folladme ya!’

Al cama. Luca me abre, condón puesto, entra lento frotando clítoris. ‘Qué prieta’, gruñe. Álvaro detrás, polla en mis nalgas. Me corro vaginal, contrayendo. Cambian, la gorda de Álvaro me llena distinta, deliciosa. ‘¿Quieres las dos a la vez?’, pregunta. ‘Sí, en el coño, nada de culo’. Luca abajo, me empalo. Álvaro se une, presión brutal. Dos pollas frotándose dentro, me parten. ‘¡Vuestras vergas me matan de gusto!’ Ritmo feroz, bolas chocando, tetas rebotando. Dedos en clítoris, mordiscos en orejas. Tres orgasmos me barren, grito salvaje. Ellos explotan en condones, espasmos calientes.

Desnuda entre ellos, pierna sobre cada uno, coño palpitante. ‘Inolvidable’, susurro. Al amanecer, ducha rápida, champán para brindar. Vestidos impecables, volvemos a cubierta como si nada. Miradas cómplices, contratos firmados. Secreto de élite, lujo intacto. Nadie sabrá.

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