Noche ardiente en yate privado: mi secreto lésbico de lujo
La noche en el yate era puro fuego, el aire salado pegajoso contra la piel. Olía a cuero nuevo de los asientos y a ese champagne Dom Pérignon que burbujeaba…
La noche en el yate era puro fuego, el aire salado pegajoso contra la piel. Olía a cuero nuevo de los asientos y a ese champagne Dom Pérignon que burbujeaba…
Llevo casi cuatro días en este hotel de ensueño en Ibiza. Playa privada, casino, discoteca... todo a mis pies. Pero yo, hundida por la ruptura con mi ex, no disfruto…