Mi noche salvaje en el yate privado: dominada por la hostess ardiente
Acabo de bajar del yate de Ricardo, mi amante secreto, ese tiburón de los negocios con yates y jets privados. Dios, el olor a cuero nuevo en la cubierta superior…
Acabo de bajar del yate de Ricardo, mi amante secreto, ese tiburón de los negocios con yates y jets privados. Dios, el olor a cuero nuevo en la cubierta superior…
Estábamos en ese yate impresionante, anclado frente a las calas de la Costa Azul. Todo lujo: cubiertas de teca pulida, sofás de cuero blanco que olían a sol y sal…
Acabábamos de llegar a Madrid para cerrar ese megaproyecto con el grupo alimentario. Yo, en mi tailleur negro ajustado, tacones Louboutin que crujían sobre el mármol del lobby del hotel…