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Mi secreto en el club VIP: chupando coño bajo la mesa de lujo

Todo empezó con esa escena en nuestra bodega. Mi marido Bernard, ese cabrón masoquista, se dejaba sodomizar por Virginie, una diosa en cuero. Entré furiosa, la eché a patadas y le metí el strapon por el culo a él. Jodidamente delicioso. Él gozó como un cerdo. Dos días de morros, luego hablamos. Me confesó su fantasme, yo admití que me encendió. Hoy lunes, día libre del bar, no pegué ojo pensando en por qué me obsesionaba su cara de madona.

En bata, voy al baño. Bernard sale depilado, oliendo a jabón caro, en su albornoz. ‘Quítatelo, lo necesito’. Se lo pasa desnudo, su culito redondo me pone cachonda. ‘Te daría una buena zurra ahora mismo’. ‘¿Por qué no?’. ‘Arrodíllate, perro asqueroso’. Obedece, su polla ya se empalma. Le hago confesar: nunca me dijo lo maso que era, la encontró en internet. Me excita mandarlo, pero hoy no. Quiero sus datos. ‘¿Para qué?’. ‘Calla’. Me da el número. Ducha caliente, chorro en los pezones duros… y bum, me masturbo pensando en ella. Le como el coño, bebo su jugo dulce. Gozo gritando, me meo encima, excitada perdida.

La tensión sube en el lounge exclusivo

Llamo. ‘¿Virginie? Soy la que te abofeteó. Perdón’. Voz neutra: ‘Riesgos del curro’. ‘Quiero verte’. Accede a un almuerzo en el lounge VIP del Hotel Majestic, vistas al mar, solo socios. Mañana.

Al día siguiente, me pongo top escotado silk, pantalón ceñido, sin bragas. Compro lencería violeta: tanga y balconette que deja tetas al aire. Llego puntual. Ella, en jeans y suéter azul, casual pero con ese porte altivo. Huele a vainilla cara. Nos sentamos en rincón apartado, sofás de cuero negro suave, olor embriagador. Mozo trae champán Dom Pérignon, burbujas frías en lengua, salado dulce.

El orgasmo salvaje y el regreso a las apariencias

Miradas cruzadas sobre ‘contratos’. Hablamos del bar, pero tensión crece. Sus ojos maliciosos perforan. ‘Explícame por qué me llamas’. Tartamudeo: venganza en Bernard con tu strapon… me mojé. Silencio. ‘Y qué más’. ‘Tú… me pones’. Sonríe: ‘Recíproco. Tu furia en la bodega me caló la concha’. Propone irnos. Dudo. ‘Prueba: bajo la mesa, chúpame el coño’. Nappe larga, discreta. Corazón late fuerte.

Zas, me meto. Desabrocho jeans, bajo bragas húmedas. Olor almizclado, coño depilado hinchado. Lengua en labios gordos, salado dulce. Chupo clítoris tieso, como botón duro. Gime bajito. Introduzco dedo, resbaladizo jugo. Dos dedos follan su vagina caliente. Me pasa el strapon: lo meto, bombeo salvaje mientras lamo clítoris hinchado. Ella tiembla, servilleta en boca. ‘¡Aaaah!’ Orgasmo la sacude, jugos chorreen en mi cara. Salgo empapada, mozo finge no ver: ‘Discretas, por favor’.

Tres tíos nos rodean: ‘Fuera ya, o policía’. Pagamos, salimos ruborizadas, secreto elite. Reímos nerviosas. ‘Mi yate privado nos espera’. Regreso a apariencias: beso mejilla, ‘Hasta pronto, socia’. Pero sé: esto es el principio. Adrenalina de poder, exclusividad pura.

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