You are currently viewing Mi orgasmo salvaje en el yate privado: secreto de élite

Mi orgasmo salvaje en el yate privado: secreto de élite

Acabo de bajar del jet privado en Ibiza, el sol quema la cubierta del yate de mi familia, un Azimut 72 feet todo en blanco y oro. Huele a cuero nuevo mezclado con sal marina, y el champagne Dom Pérignon burbujea en copas de cristal. Estoy aquí por negocios, revisando contratos con Javier, el inversor catalán que cierra tratos millonarios. Lleva traje Armani impecable, ojos oscuros que me traspasan.

Nos sentamos en la sala VIP, sofás de piel italiana suaves como seda contra mis muslos desnudos bajo el vestido de Gucci. Ejem… los dossiers se amontonan: cifras de cripto, yates en venta, resorts en Dubái. Nuestros dedos se rozan al pasar páginas, su mirada baja a mi escote, mis pezones se marcan contra la tela fina. ‘¿Todo claro, Marta?’, dice con voz ronca, y yo sonrío, cruzando las piernas despacio. ‘Sí, pero falta… algo más privado’. El aire se carga, el yate vira hacia mar abierto, la tripulación desaparece por orden mía. Ahora somos solos, la puerta se cierra con clic metálico.

La tensión sube en la sala VIP del yate

El espacio VIP se vuelve nuestro nido prohibido. Javier se acerca, su aliento cálido en mi cuello, olor a colonia cara y deseo. ‘Eres fuego, puta lujo’, murmura, y yo le agarro la polla ya dura por el pantalón. Se la saco, gruesa, venosa, goteando precum. ‘Fóllame ya, cabrón’, le digo, jadeando. Me arranca el vestido, mis tetas saltan libres, pezones duros como hielo pese al calor. Me tumba en el sofá, cuero crujiendo bajo mi culo desnudo. Abre mis piernas, mi coño depilado brilla húmedo, labios hinchados.

Su lengua ataca primero, lamiendo mi clítoris hinchado, chupándolo fuerte. ‘¡Joder, qué rico tu chocho!’, gruñe, metiendo dos dedos gruesos dentro, curvándolos contra mi punto G. Gimo alto, eco en la cabina: ‘¡Más, métemela toda!’. Me corro rápido, squirt saliendo en chorros calientes sobre su cara, olor a sexo puro. Él se pone de rodillas, polla en mano, y me la clava de un empellón. Duele y placer al mismo tiempo, llena mi coño hasta el fondo. ‘¡Toma, zorra de élite!’, embiste salvaje, pelotas golpeando mi culo.

El polvo brutal y el regreso al glamour

Me pone a cuatro, faldón levantado, y me folla como animal. Sus manos aprietan mis caderas, uñas clavadas, yo empujo hacia atrás: ‘¡Cógeme más duro, hazme gritar!’. Siento su polla palpitar, venas frotando mis paredes. Cambio, lo monto, tetas rebotando, clítoris rozando su pubis. ‘¡Me vengo, joder!’, grito, coño contrayéndose, ordeñándolo. Él explota dentro, leche caliente inundándome, gimiendo mi nombre. Sudor, semen, champagne derramado… olorcito a sexo en cuero de lujo.

Respiro hondo, nos separamos. Me limpia con toallitas de seda, me pasa el vestido. ‘Impecable, como siempre’, dice con guiño, ajustándose la corbata. Yo sorbo champagne, piernas temblando aún. La tripulación entra, bandejas de caviar. Charla de contratos, risas educadas, miradas cómplices. Nadie sabe el semen que gotea por mis muslos bajo la falda. Nuestro secreto de élite, adrénaline pura. Él se va en helicóptero, yo al jacuzzi. Mañana, otro trato… y quizás otro polvo.

Leave a Reply