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Noche prohibida en yate privado: mi entrega total al deseo VIP

Ay, chicas, acabo de bajar del yate más exclusivo de Ibiza. Era una fiesta privada para millonarios, solo élite. Mi marido y yo, invitados por un contrato jugoso. Vestido de seda negra, ajustado, sin sujetador, sintiendo la brisa marina en los pezones duros. Champagne Dom Pérignon, burbujas frías en la lengua, olor a sal y cuero de los asientos. Javier, un métis alto, musculoso, con ojos que queman. Hablamos de negocios, dossiers sobre la mesa de teca, pero sus miradas… uf, bajaban a mi escote. Mi marido lo nota, sonríe pícaro.

La música zouk retumba suave. ‘Baila conmigo’, me dice Javier, voz grave. Mi marido asiente: ‘Ve, amor, disfruta’. Nos pegamos en la cubierta. Sus manos en mi cintura, piel caliente bajo la camisa abierta. Huelo su colonia cara, almizcle. Al principio, distancia, pero el ritmo nos acerca. Su pierna entre las mías, polla dura contra mi vientre. ‘Mmm, ¿lo sientes?’, susurra. Yo… dudo, pero ondulo, frotándome. Pechos contra su torso, solo seda fina. Mi marido nos mira desde el bar, excitado, mano en el pantalón.

La tensión en la cubierta VIP

Otro lento. Sus manos bajan a mis nalgas, aprieta. ‘Estás mojada, ¿verdad?’, ríe bajito. Asiento, ruborizada. Nos apartamos del grupo, cerca de la cabina VIP. Puerta entreabierta, luces tenues. Mi marido finge ir por copas. Javier me besa el cuello, olor a sudor limpio. ‘Ven’, me arrastra dentro. Espacio privado: cama king size, espejos, champán enfriado. Puerta cierra. ‘Tu marido sabe’, dice. Yo… tiemblo de adrenalina.

Me empuja contra la pared de cuero. Boca en mi escote, desabrocha el vestido. Pechos libres, succiona pezones, mordisquea. ‘Joder, qué tetas’. Gimo, manos en su pelo. Baja la cremallera, polla enorme salta, venosa, negra reluciente. ‘Chúpala’, ordena. Me arrodillo, alfombra persa suave. Lamo el glande salado, engullo, garganta profunda. ‘Sí, puta guapa, así’. Él gime, folla mi boca. Mi marido entra sigiloso, se toca viéndonos.

El clímax brutal en la cabina privada

Me pone a cuatro patas en la cama, nalgas al aire. ‘Mira ese coño depilado, chorreando’. Dedos en mi clítoris, luego lengua, chupa fuerte. ‘¡Ahh!’. Polla roza mi entrada. ‘¿Quieres que te folle?’. ‘Sí… fóllame duro’. Embiste, llena todo. Golpes profundos, couilles contra mi clítoris. ‘¡Qué coño apretado! Tu marido es un cornudo de lujo’. Cambio: yo encima, cabalgo salvaje, tetas botando. Él pellizca pezones. Mi marido se une, polla en mi culo. Doble penetración, estirada al límite. ‘¡Me partís, cabrones! ¡Más!’.

Grito orgasmos, coño y culo palpitando. Javier eyacula dentro, leche caliente. Mi marido en mi boca, trago todo. Sudor, semen, olor a sexo puro. Nos derrumbamos, risas jadeantes.

Minutos después, volvemos arriba. Vestido abrochado, pelo arreglado. Copas en mano, charlamos contratos como si nada. Javier guiña: ‘Buen negocio’. Mi marido me besa: ‘Mi reina’. Secreto élite, poder compartido. Aún siento el semen goteando, pero sonrío chic.

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