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Mi Noche Salvaje con el Dragón del Yacht Privado

Acabo de bajar del jet privado, el aire salado del mar me golpea la cara. El yate es una puta obra de arte: cubierta de teca pulida, sofás de cuero blanco que huelen a lujo fresco, botellas de Dom Pérignon enfriándose en cubos de plata. Soy Jazmín, la que cierra deals imposibles en este mundo de millonarios. Vestida con un vestido de seda negra que se pega a mis curvas, tacones Louboutin clicando sobre la madera. Entro en la terraza VIP, reservada para la élite. Ahí está él, el Dragón, como lo llaman. Alto, tatuajes de escamas subiendo por su cuello, traje Armani que no esconde su polla gruesa marcada. Ojos amarillos, intensos, como si me desnudaran ya.

Nos sentamos frente a frente, dossiers de contratos sobre la mesa de cristal. ‘Firma aquí, Jazmín’, dice con voz grave, ronca, pasando la página. Su mirada baja a mis tetas, sube a mis labios. Yo sonrío, cruzo las piernas, el roce de la seda en mi coño ya me moja un poco. ‘¿Y si quiero más detalles?’, respondo, inclinándome, mi perfume de jazmín flotando. Él ríe bajo, sirve champagne, el burbujeo frío en la copa de cristal. Chocamos, el líquido dulce me quema la garganta. Sus dedos rozan los míos al pasarme el bolígrafo. Tensión eléctrica, aire cargado de promesas sucias. Otros VIP charlan alrededor, pero sus ojos solo en mí. ‘Este trato nos hará ricos… y algo más’, murmura, su aliento cálido en mi oreja.

La Tensión en la Terraza VIP

De repente, me toma la mano. ‘Ven, la suite privada’. Bajamos unas escaleras ocultas, el yate se mece suave. Puerta de caoba se cierra con clic. Espacio íntimo: cama king size con sábanas de satén negro, espejo enorme en el techo, velas parpadeando olor a vainilla y cuero. Se quita la chaqueta, corbata suelta. ‘Quítate eso’, ordena, voz animal. Me arranco el vestido, quedo en tanga de encaje y pechos al aire, pezones duros. Él se desabrocha, su polla salta libre, enorme, venosa, goteando precum. ‘De rodillas, puta mía’. Obedezco, el suelo alfombrado suave bajo mis rodillas. La agarro, piel caliente, pulsando. La chupo, lengua girando en la cabeza, sabor salado. ‘Joder, sí, traga más profundo’, gime, manos en mi pelo, empujando. Me folla la boca brutal, bolas golpeando mi barbilla, saliva chorreando por mi mentón.

El Placer Brutal en la Suite Privada

Me tira a la cama, rasga la tanga. ‘Mira tu coño, chorreando como una perra’. Separa mis labios, dedo en mi clítoris hinchado, frotando rápido. Gimo, ‘¡Fóllame ya, cabrón!’. Entra de golpe, polla estirándome hasta el fondo, dolor-placer quemando. Bombea duro, piel contra piel chapoteando, sudor oliendo a macho. ‘Tu coño aprieta como un puño, zorra’, gruñe, pellizcando mis tetas. Me corro primero, chorros mojando las sábanas, gritando ‘¡Sí, joder, me vengo!’. Él acelera, ‘Ahora mi leche dentro’. Eyacula caliente, llenándome, desbordando. Colapso, jadeando, su peso encima, corazón latiendo contra el mío.

Minutos después, ducha rápida, jabón de 500 euros oliendo a sándalo. Vuelvo a ponerme el vestido, maquillaje intacto casi. Subimos a la terraza, champagne nuevo en mano. Él firma el contrato, sonrisa cómplice. ‘Buen negocio, Jazmín’. Los otros VIP aplauden el deal, ignorantes del semen aún goteando por mis muslos bajo la seda. Secretos de élite, ¿sabes? Ese poder, esa adrenalina… me pone cachonda solo recordarlo. Volamos de vuelta en el jet, yo con mi cheque y su número. Hasta la próxima, Dragón.

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