You are currently viewing Noche prohibida en el yate privado: mi orgasmo con Nina, Karen y Zineb
https://nagieamatorki.net

Noche prohibida en el yate privado: mi orgasmo con Nina, Karen y Zineb

Estábamos en el yate privado de mi amiga millonaria, anclado frente a la costa de Ibiza. Febrero, noche estrellada, el aire salado mezclado con el olor a cuero nuevo de los sofás. Cuatro nosotras: yo, Sofia, la española cachonda; Nina, con su piel negra brillante como ébano; Karen, rubia curvilínea, tetas pesadas; y Zineb, morena fina, caderas afiladas que me volvían loca. Vestidas de diseño, pero ya sudando bajo la seda. Revisábamos contratos para un deal de joyas exclusivas. Champán Dom Pérignon en copas frías, burbujas picando en la lengua.

‘Esto… esto hay que firmar ya’, dije, hojeando papeles, pero mis ojos clavados en las piernas de Nina cruzadas. Ella sonrió, mordiéndose el labio. ‘Sofia, relájate, prima’. Karen reía, su escote hondo, pezones marcando la blusa. Zineb jugueteaba con un bolígrafo, rozando mi muslo ‘por accidente’. El yate zumbaba suave, motores apagados. Tensiones subiendo. Miradas que decían ‘te follaría ahora’. Dejamos los dossiers. ‘Chicas, ¿y si… cerramos la puerta de la suite?’, propuse, voz ronca. Nina pulsó el botón, persianas bajaron. Espacio VIP ahora nuestro. Privado. Desnudas en segundos, piel contra piel, olor a perfume caro y excitación.

La tensión sube en la suite VIP del yate

Empecé besando a Nina, lengua profunda, sabor a champán dulce. Sus tetas firmes en mis manos, pezones duros como diamantes. ‘Joder, Nina, tu culo negro me mata’, gemí. Ella me apretó contra el cuero, húmeda ya. Karen y Zineb miraban, manos en sus coños, masturbándose lento. ‘Seguid… no paréis’, susurró Zineb, ojos vidriosos. Me tiré sobre Nina en la cama king size, sábanas de satén fresco. Le abrí las piernas, coño depilado reluciente. Lamí desde el ano, sabor salado-musgoso, hasta el clítoris hinchado. ‘¡Ahhh, sí, chúpame ahí!’, gritó. Escupí saliva, empapando todo, dedos en su chocho chorreante. Dos dentro, luego tres, bombeando.

Zineb se acercó, temblando. ‘Puedo… tocarte?’. ‘¡Sí, joder, hazlo!’, la animé. Sus dedos finos en mis tetas, pellizcando pezones. Karen se unió, besándome el cuello, olor a vainilla de su piel. Nina arqueada, culo en pompa, yo metiendo dedo en su ano resbaladizo. ‘¡Me corro, Sofia!’. Chorros calientes en mi cara, barbouillé de jugos. Cambiamos: ella me come el coño, lengua experta girando en mi ano. ‘Tu ano es tan dulce, mi amor’, murmura. Karen me masajea tetas, Zineb mete dedo en mi culo, suave al principio, luego fuerte. ‘¡Más profundo, Zineb, fóllame el culo!’. Gime, ‘No sé si… ay, qué rico tu sabor’. Chupa su dedo mojado en mi coño, ojos soñadores.

El clímax brutal y sin filtros

Orgasmo tras orgasmo. Sesenta y nueve con Nina, coños frotándose, clítoris chocando. Karen y Zineb se besan torpes, manos en mutuos chochos. ‘Chicas, esto es… demasiado’, jadea Karen, pero sigue. Sudor, gemidos, olor a sexo puro. Me corro gritando, piernas temblando, jugos empapando sábanas. Nina igual, ano contra mi boca, pulsando.

Al final, exhaustas, cuerpos enredados. ‘Fue… increíble’, dice Zineb, besito tímido. Nos duchamos rápido, lujo: agua caliente, jabones caros. Vestidas de nuevo, maquillaje fresco. Copas de champán, dossiers abiertos. ‘Firmamos?’, pregunto casual. Risas cómplices. Nadie dice nada del éxtasis. Secretos de élite. Mañana, negocios como si nada. Pero en los ojos, la promesa de más noches así. Adrenalina del poder, placer exclusivo. Joder, qué vicio.

Leave a Reply