Quince horas, 14 de julio. El sol abrasa el Mediterráneo, y yo, Isabella, sudo bajo mi vestido de seda ajustado. Estamos en el yate privado de Víctor, un magnate de la aviación, anclado frente a Ibiza. Alrededor, el mar brilla, pero aquí arriba, en la cubierta VIP, el aire huele a cuero caro y colonia cara. Firmamos contratos millonarios por mi empresa de lujo; él invierte en mis jets privados. Nuestras miradas se cruzan entre páginas… uf, esa forma en que me devora con los ojos. ‘Isabella, este punto… ¿lo ajustamos?’, dice él, su voz grave, mientras su mano roza la mía. Siento el calor subir, no es el sol. Mi piel brilla de sudor entre los pechos, el sujetador de encaje se pega. Bebo champagne frío a sorbos, burbujas en la lengua, dulce como su sonrisa lobuna.
La tripulación desaparece discretamente; el yate se queda solo para nosotros. ‘Ven, hablemos en privado’, murmura, guiándome a la suite principal. La puerta se cierra con un clic suave. El espacio es puro lujo: cama king con sábanas de satén, ventanales al mar infinito. Él se acerca, su aliento en mi cuello. ‘Sabes que te deseo desde el primer dossier’, confiesa, desabrochando mi vestido. Dudo un segundo… ‘Víctor, los contratos…’, pero sus labios me callan. El vestido cae, mis tetas saltan libres, pezones duros como diamantes. Él gime: ‘Joder, qué ricas’. Sus manos, grandes y firmes, amasan mi culo, mientras yo siento su polla dura contra mi muslo. Huele a mar y a macho en celo.
La Tensión en la Cubierta VIP
Ya no hay contratos, solo hambre. Lo empujo al colchón de cuero, me subo encima. ‘Fóllame ya’, le ordeno, voz ronca. Bajo su pantalón, su polla salta, gruesa, venosa, goteando precum. La agarro, la chupo con avidez: lengua alrededor del glande, tragándomela hasta la garganta. ‘¡Dios, Isabella, tu boca es un coño perfecto!’, gruñe él, tirando de mi pelo. Escupo saliva, la unto, mientras mis bragas se empapan. Me arranco la tanga roja, mi coño peludo y mojado al aire. ‘Míralo, es todo tuyo’, le digo, abriendo las piernas. Él se lanza: lengua en mi clítoris, chupando fuerte, dedos dentro, curvados en mi punto G. Grito: ‘¡Sí, joder, más profundo!’. El jugo me chorrea por las nalgas, olor a sexo puro.
El Éxtasis Brutal y el Regreso al Glamour
No aguanto más. Me monto en su polla, cabalgo como loca. Entra de un golpe, llenándome hasta el fondo. ‘¡Qué apretada, puta mía!’, jadea. Subo y bajo, tetas rebotando, sudor chorreando. Cambio: él encima, me abre en misionero, polla aporreando mi cervix. ‘¡Dame duro, rómpeme!’, suplico. Sus huevos chocan contra mi culo, pla-pla-pla. Me corro primero, coño contrayéndose, squirtando en su abdomen. Él sigue, bestial: ‘Me vengo… ¡ahora!’. Siento el chorro caliente inundándome, semen espeso saliendo por los lados. Nos quedamos pegados, jadeando, su polla aún palpitando dentro.
Minutos después, volvemos al glamour. Ducha rápida, olor a jabón de vainilla. Me visto: vestido impecable, maquillaje fresco. Él, traje a medida. Subimos a cubierta, champagne en mano. La fiesta VIP arranca: supermodelos, famosos riendo. Nadie nota nada. Nuestras miradas cómplices: ‘Nuestro secreto’, susurra él, brindando. Yo sonrío, piernas temblando aún. El poder, el lujo, este polvo élite… adictivo. Mañana, más contratos. Pero esta noche, soy su reina follada.