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Mi Noche Ardiente en el Yate Privado con el Hermano de Javier

Todo empezó hace unos años, la víspera de mi boda con Javier, mi ex ya. Estábamos en su yate privado, anclado en la Costa Azul. Olía a cuero nuevo y sal marina. Habíamos planeado cenar tranquilos, con champán Dom Pérignon helado. Pero sus amigos llegaron de golpe, lo arrastraron a su despedida de soltero en un club exclusivo de Mónaco. ‘No seas mojigato, Javi’, le dijeron. Él, que siempre juraba fidelidad eterna, se fue riendo, dejándome sola con la mesa puesta, copas tintineando.

Quince minutos después, timbra el interfono. Era Miguel, su medio hermano, el testigo, volado desde Madrid en jet privado. Le habíamos reservado suite en el hotel del puerto, pero traía la llave. ‘Tráfico aéreo infernal, estoy hecho polvo’, dice, oliendo a sudor y colonia cara. Le ofrezco compartir la cena. ‘Dúchate si quieres, usa lo que haya’. Sale del baño con una toalla en la cintura, piel bronceada, más alto y musculoso que Javier. ‘¿Me prestas algo de tu armario? Mi traje está empapado, la maleta en el coche’.

El Yate de Lujo y la Mirada Prohibida

Lo llevo a la cabina principal, forrada de seda y maderas nobles. Busca en los cajones, ropa de Javier. De repente, suelta la toalla para probar un bóxer. De perfil, lo pillo… Su polla, joder, larga como un brazo, colgando pesada. Javier mide 17 cm, gorda pero corta; la de Miguel, al menos 22, con un glande enorme, circoncidado, depilada, huevos gordos como mandarinas. ‘Es… otra liga’, balbuceo. Él se gira, sonriendo pícaro. ‘Ya lo viste, ¿eh? No pasa nada, mírala bien. Mañana serás la mujercita fiel’.

Nos sentamos en la sala VIP del yate, contratos de la fusión empresarial sobre la mesa de mármol. Javier y yo cerrando deals millonarios. Pero los ojos se me van a su entrepierna, que se hincha bajo la mesa. ‘¿Qué hará tu hermano esta noche?’, dice él, sirviendo whisky con hielo que cruje. ‘Se follará a alguna puta en el club’. Bajo la vista, su polla ya semi tiesa, glande apuntando al suelo. ‘Al menos él mira, tú también puedes’. Hago como que leo un dossier, pero siento calor en el coño.

Se pone dura del todo, vertical, glande cubriendo el ombligo. ‘Mira qué belleza’, ríe. Yo, con mi vestido de seda italiana pegado al cuerpo, tetas 100D sin sujetador, pezones duros. ‘No vas a meter eso en un slip’. ‘¿Te molesta? Pensé que te gustaba el nudismo chic’. Recuerdo nuestra charla: ‘Todos a pelo, y las pollas dirían la verdad’. Ahora, la suya grita deseo. Me levanto por hielo, él bloquea la puerta de la cocina del yate. ‘Déjame pasar’. ‘Corre la cremallera… o te la cargo yo al hermano’.

El Follón Brutal y el Secreto Élite

‘Miguel, es tu medio hermano, no seas cerdo’. ‘Él se la meterá a alguien esta noche, tú estás sola’. Me enfrenta: ‘Mírate, babeando por mi verga. Culotte empapada, ¿verdad?’. ‘No llevo’, suelto, y voy al congelador. Me agacho, 1,55 maldita, rebuscando entre hielos. Siento la seda rasgarse por detrás, su mano en mi nuca empujándome al frío. No lucho. Quiero esto. Separo piernas, su rodilla abre mis muslos. Su glande roza mi coño peludo. ‘Qué rubia natural… Te la afeitaré para la sorpresa’.

Me penetra lento, ‘Joder, qué prieta, ardiendo’. Cierro el congelador, me apoyo, cacho el culo. Empieza a bombear, fuerte. Tetas rebotando contra el metal helado, pezones rozando. ‘¡Sí, fóllame!’. Gimo alto, vecinos del puerto que les den. Corro dos veces, él sale. ‘¡No, dentro!’. Vuelve, tres embestidas, eyacula hirviendo: ‘¡No tan pronto!’. Se vacía, polla tapón. Sale, semen chorrea por piernas.

‘¿Decepcionada?’, jadea. ‘Dos orgasmos, come algo’. En la bañera de mármol, me lava el coño, manos en tetas. ‘Tetas perfectas, pezones duros’. Me afeita: deja el triángulo rubio, liso abajo. ‘Para jugar bien’. Le chupo la polla reluciente, glande en mi boca pequeña. ‘Para, voy a…’. No, trago lo que puedo, resto en cara y tetas. ‘Perdón’. ‘Cállate, me encanta domarte’.

Cenamos como reyes, contratos firmados. Javier vuelve a las 2 am, oliendo a alcohol, perfume y… nada. ‘Hueles a puta’. ‘Me lavé’. Duermo con semen secándose. Mañana, aireo, cambio sábanas de hilo egipcio. Secreto elite nuestro. Javier ni se entera.

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