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Mi follada salvaje en el yate privado del magnate

Acabo de bajar del jet privado en Ibiza. El yate de Javier espera en el muelle exclusivo, todo cristal y acero pulido. Huele a sal marina mezclada con cuero nuevo de los asientos. Él me recibe con esa sonrisa de tiburón, traje Armani impecable, ojos que me desnudan ya.

—Bienvenida, preciosa. Tenemos que revisar estos contratos antes de la fiesta —dice, guiándome al salón VIP. La mesa de caoba brilla bajo luces LED suaves. Champán Dom Pérignon en cubitera de hielo. Me siento frente a él, falda de seda subiéndose por mis muslos. Cruzo las piernas, noto su mirada fija en el escote de mi vestido.

Tensión en la sala VIP del yate

Hojeamos papeles. Inversiones millonarias, fusiones. Pero el aire se carga. Su rodilla roza la mía bajo la mesa. —Este cláusula… hmm, necesita tu toque —murmura, voz ronca. Levanto la vista, sus pupilas dilatadas. El cuero del sofá cruje cuando me acerco. Olor a su colonia cara, madera y hombre.

De repente, cierra la puerta blindada. El salón VIP se transforma en our rincón privado. Luces tenue, olas meciéndonos. —No aguanto más tus curvas —confiesa, tirando los contratos. Sus manos en mi nuca, beso hambriento. Lengua invadiendo, sabor a champagne y deseo.

Me arrastra al sofá de cuero. Rasga mi vestido, pechos al aire. Chupa mis tetas con furia, mordiendo pezones duros. —Joder, qué rica estás —gruñe. Le bajo el pantalón, su polla salta enorme, venosa, goteando pre-semen. La agarro, masturbo fuerte, siente mi palma caliente.

El clímax brutal y el regreso al lujo

Me pone a cuatro patas sobre la mesa. Falda arremangada, tanga rota. —Mira ese coño mojado, pidiendo verga —dice, oliendo mi humedad. Me lame el culo, lengua en el ano, luego chupa mi clítoris hinchado. Gimo, —¡Sí, cabrón, come mi coño! Dedos dentro, follando mi vagina empapada, punto G palpitando.

Empuja su polla de un golpe. Me parte en dos, coño estirado al límite. —¡Fóllame duro! —suplico. Embiste como animal, bolas golpeando mi clítoris. Sudor gotea en mi espalda, olor a sexo crudo. Me agarra el pelo, azota mi culo rojo. —Eres mi puta de lujo —jadea.

Cambia, me monta encima. Cabalgo su verga, tetas rebotando. Sus manos amasan mi culo, dedo en mi ano. —¡Me vengo! —grito, coño contrayéndose, chorro de jugos en su polla. Él ruge, semen caliente llenándome, chorros espesos hasta rebosar.

Jadeamos, cuerpos pegados. Limpia con toallitas de seda, me arregla el vestido. Champán de nuevo, contratos sobre la mesa como si nada. —Buen negocio —sonríe, guiño cómplice. Salimos al deck, invitados VIP ajenos al semen aún en mis muslos. Nuestro secreto elite, adrede alina pura.

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