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Mi aventura prohibida en el yate privado de Ibiza

Estaba en el yate privado de mi amiga millonaria, anclado en una cala secreta de Ibiza. El sol pegaba fuerte, olía a sal y cuero nuevo de los cojines. Yo, desnuda total, tumbada en la terraza VIP superior, piel bronceada brillando, pezones duros por la brisa. Abajo, en la sala de contratos, él firmaba deals con otros peces gordos. Lo pillé mirándome por los cristales polarizados. Sus ojos… uf, clavados en mis tetas, en mi coñito depilado.

Al principio, disimulé. Me unté aceite, lento, manos resbalando por el vientre, rozando el monte de Venus. Él, con traje impecable, pero vi la polla hinchándose bajo la mesa. Pausa en las negociaciones, se acerca al bar, cava champagne Dom Pérignon, el burbujeo fresco en mi mente. Nuestros ojos se cruzan. Sonrío, abro las piernas un poco. Él traga saliva, ajusta el pantalón. Los otros se van en el tender, dejan dossiers por todas partes. El yate queda… nuestro. Espacio VIP privado ahora.

La tensión sube en el deck exclusivo

Bajo las escaleras de teca, desnuda, tetas rebotando. Él está solo, corbata aflojada, olor a colonia cara y sudor excitado. ‘¿Te gusta lo que ves?’, le digo, voz ronca. Se gira, polla ya dura marcando el traje. ‘Joder, Sandra, eres… puta perfección’, balbucea. Me acerco, cuero del sofá crujiendo bajo mis nalgas. Le beso el cuello, sabor salado. Sus manos, grandes, me aprietan las tetas, pellizcan pezones. Gimo, ‘Sí, así, cabrón’.

Lo empujo al sofá, le bajo el pantalón. Polla enorme, venosa, goteando pre-semen. La agarro, piel caliente, pulso latiendo. ‘Chúpamela’, ordena. Abro la boca, lengua en el glande, salado, lo engullo hasta la garganta. Él gruñe, manos en mi pelo, follando mi boca. Babas chorreando, coño empapado, huelo mi propia excitación. Me pone a cuatro patas, nalgas al aire, cuero pegajoso. Dedos en mi coño, ‘Estás chorreando, zorra’. Meto la cara en los cojines, huelo a sexo y lujo.

El polvo brutal y sin límites

Empuja la polla, de golpe. ‘¡Aaaah!’, grito, llena hasta el fondo. Folla duro, cachetadas en el culo, rojo ardiente. ‘Tu coño aprieta como puta virgen’, jadea. Yo revoleo caderas, ‘Más fuerte, rómpeme’. Sus bolas golpean mi clítoris, jugos salpicando. Cambia, me monta encima, polla clavándose, tetas en su cara. Él mama pezones, muerde. Yo cabalgo, coño tragándosela, venas rozando paredes. ‘Me voy a correr’, dice. ‘Dentro, lléname de leche’. Él se tensa, chorros calientes inundándome, yo exploto, coño convulsionando, chorro mojando su polla.

Sudados, jadeando, él sale, semen goteando de mi coño. Limpio con la lengua, gusto salado mezclado con mi miel. Champagne frío en la piel, brindamos. ‘Nadie lo sabrá’, susurra, besándome. Se pone el traje, impecable. Yo cojo mi pareo de seda, huelo a sexo pero finjo frescura. Los otros vuelven, contratos firmados, risas. Él me guiña ojo, secreto elite. Yo sonrío, piernas temblando aún. Mañana, otro yate, otra polla VIP. Pero este… inolvidable.

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