You are currently viewing A Lamer o a Tomar: Mi Noche Ardiente en el Yate Privado

A Lamer o a Tomar: Mi Noche Ardiente en el Yate Privado

Estaba en ese yate privado anclado en Ibiza, uno de esos eventos VIP para millonarios y ejecutivas como yo. 37 años, bruna, deportista, con un vestido de seda negra que se pegaba a mis curvas. Olía a cuero caro y sal marina. Champagne Dom Pérignon en la mano, burbujas frías en la lengua. Él, un tal Eros, empresario de 41, traje impecable, mirada de depredador. Nos cruzamos en la zona de contratos, firmando deals por millones. Sus ojos… uf, me taladraban mientras hablábamos de cláusulas. ‘¿Garantizas satisfacción total?’, le dije, juguetona, recordando su mail coqueto de la app elite. Él sonrió: ‘Mi lengua sabe más que cualquier contrato’. El aire se cargó. Miradas cruzadas sobre los dossiers, piernas rozándose bajo la mesa de mármol. El lounge vibraba con jazz suave, pero entre nosotros, pura electricidad. ‘Ven, hablemos en privado’, murmuró, guiándome a la cabina VIP. Puerta cerrada. Ahora éramos solo nosotros.

La cabina olía a sándalo y deseo. Luces tenues, cama king size con sábanas de hilo egipcio. Me empujó contra la pared, sus manos en mi cintura. ‘A lamer o a tomar, ¿qué eliges?’, susurró, mordiendo mi oreja. Su aliento caliente. Le desabroché la camisa, pectorales duros. ‘Ambos, cabrón’, gemí. Me arrodillé, saqué su polla gruesa, venosa, ya tiesa. La olí, almizcle masculino. La lamí desde la base, lengua plana, hasta la cabeza hinchada. Él gruñó: ‘Joder, qué boca’. Pero él quería su turno. Me tumbó en la cama, levantó mi vestido. ‘Abre las piernas, puta deportista’. Mi coño ya chorreaba, labios hinchados. Su lengua… dios. Empezó por mis labios, beso húmedo, luego bajó al cuello, lamiendo sudor salado. Pezones duros, los succionó fuerte, mordiendo hasta doler placer. Bajó por la tripa, ombligo, deteniéndose en mis axilas depiladas, olfateando mi esencia. ‘Hueles a sexo puro’. A la espalda, lamió mi columna, haciendo que me arqueara. En las nalgas, separó cachetes, lengua en el surco, rozando mi ano. ‘¡Sí, ahí!’. Luego al coño. Lengua en el clítoris, círculos rápidos, chupando jugos. ‘Estás empapada, zorra’. Metió dos dedos, curvados, follándome mientras lamía. Grité: ‘¡Más fuerte, joder!’. Cambió, lengua dentro, follando mi entrada, nariz en el clítoris. Orgasmos en cadena, piernas temblando, squirt en su cara. Él se levantó, polla palpitante. ‘Ahora a tomar’. Me penetró de un golpe, profundo, llenándome. Follada brutal, embestidas salvajes, piel chocando. ‘¡Cógeme como a una perra!’, jadeé. Cambiamos: yo encima, cabalgando, tetas rebotando. Él en mi culo después, lubricado con mis jugos, anal intenso, gritando. ‘¡Me corres dentro!’. Explosión, semen caliente llenándome.

La Tensión en el Lounge del Yate

Sudados, jadeantes. Se apartó, limpiándose con una toalla de seda. Champagne otra vez, frío en la piel caliente. ‘Contrato sellado’, dijo, guiñando. Me arreglé el vestido, maquillaje intacto casi. Salimos al lounge como si nada. Miradas cómplices con otros VIP, secreto élite. Él firmó los papeles al día siguiente. Yo, con el coño palpitando aún, sonrisa profesional. Puro poder, exclusividad. ¿Repetimos? Claro, si el deal vale.

Leave a Reply