You are currently viewing Mi juego prohibido con el técnico del yate privado

Mi juego prohibido con el técnico del yate privado

Ay, odio volver al curro después de fiestas. Sobre todo en este mundo de yates y jets donde todo brilla pero agota. Acababa de subir al yate privado de mi jefe, anclado en Ibiza, para cerrar unos contratos millonarios. Suite VIP de cuero italiano, olor a sal marina mezclado con Chanel No. 5. Brindé con Dom Pérignon, burbujas frías en la lengua, mientras revisaba papeles en la mesa de caoba.

La impresora de la suite no iba. ‘Joder, justo hoy…’. Mandé un mensaje al servicio técnico del yate. Llegó él, el chico nuevo, unos veinticinco, moreno, cuerpo de gym. Ojos que me comían mientras se agachaba a mirar cables. ‘Hola, ¿qué pasa?’, dijo con sonrisa pícara. ‘No imprime, y necesito esto ya’. Me senté en el sofá de piel suave, crucé piernas. Mi falda de seda subía un poco, tacones Louboutin rozando el suelo pulido.

La tensión en la suite del yate

Mientras él se metía bajo la mesa, jugué. Descrucé, crucé piernas lento. Noté su mirada subiendo por mis muslos. ‘¿Hace mucho que falla?’, murmuró. ‘Desde antes de vacaciones’. Su culo firme justo delante, ajustado en pantalón chino. Umm… nunca probé un chaval así. Cuarenta y pico, pero con ganas de cougar. Él salió, probó: imprimió. ‘Gracias’, dije, pero él ya tenía la erección marcada. No dijo nada, se fue. Le mandé WhatsApp: ‘Gracias por el arreglo. ¿Viste bien?’

Empezó el juego del abecedario por chat. ‘A de Agradecida, con vistas bajo falda’. Él: ‘B de Bueno, lo que vi’. Risitas. C de Coño húmedo ya. Subió la apuesta. Mandó foto de su polla semi en los baños del yate, azulejos blancos atrás. ‘F de polla Firme para ti’. Joder, qué gorda. Le envié mi sujetador de encaje, pezones duros saliendo. ‘G de mis tetas para ti’. H de Húmeda, olor a mi excitación en bragas de hilo negro.

El clímax salvaje y el regreso al lujo

Llegó la I: ‘Immédiatamente a mi suite’. Bajó sigilo, puerta cerrada. Espacio VIP ahora privado. Champagne servido, luces tenues, velas perfumadas. ‘J de Joderte ya’, jadeó besándome cuello. Manos en mi seda, tirando falda. ‘K de tu polla en mi boca’. Me arrodillé en alfombra persa, cuero crujiendo. Lamí cabeza salada, venas pulsando. ‘Mmm, qué rica’, gemí chupando profundo, bolas en mano.

Me tumbó en cama king size, sábanas de satén fresco contra piel. ‘O de mi coño chorreando’. Metió lengua, lamiendo labios hinchados, clítoris palpitante. ‘Estás empapada, puta’, gruñó dedos dentro, curvados en punto G. Grité, orgasmos salpicando. ‘P de Penétrame’. Condón puesto, polla gruesa abriéndome. Follando duro, embistes salvajes, tetas botando. ‘¡Más fuerte, coño!’. Cambiamos: yo encima, cabalgué moliendo, sudor mezclado con colonia cara. Anal de lado, ‘¡Tu culo es mío!’, jadeos roncos.

Clímax: él corriéndose dentro condón, yo temblando en squirting. ‘Z de Zen después de esto’, reímos exhaustos. Duchados en mármol italiano, jabón espumoso. Vestí traje chaqueta impecable, él uniforme técnico. ‘Como si nada’, dijimos brindando último sorbo. Bajó al yate, yo a contratos. Secreto elite: miradas cómplices en cubierta. Mañana, más lujo, pero esto… inolvidable.

Leave a Reply