Estaba en ese yate de lujo anclado en la Costa del Sol, el sol cayendo sobre el mar como oro líquido. Olor a cuero nuevo en los sofás, el tintineo de copas de cristal con Dom Pérignon burbujeando en mi lengua, fresco y ácido. Yo, Sofía, con mi vestido de seda roja ceñido, tetas altas, culo marcado. Mi marido, Javier, a mi lado, traje Armani, fumando un puro. Frente, Elena y Raúl, millonarios del sector tech, ella rubia con labios carnosos, él alto, mirada de depredador.
Hablábamos de contratos, fusiones millonarias. ‘¿Y si firmamos ya?’, dice Raúl, ojos clavados en mis piernas cruzadas. Elena ríe, roza mi brazo, ‘Sofía, eres letal en las negociaciones… y en todo’. Javier sonríe, echa más champán. La brisa salada me eriza la piel bajo la seda. Miradas que queman. Javier pone mano en mi muslo, sube despacio. Elena muerde su labio, Raúl ajusta su polla en el pantalón. ‘Bajemos a la suite’, susurro. ‘Privacidad total’. El yate tiene esa zona VIP abajo, insonorizada, cama king size, jacuzzi, luces tenues.
La tensión sube en la cubierta VIP
Ya solos, puertas cerradas, olor a jazmín del difusor. Elena me besa primero, lengua suave, manos en mis tetas. ‘Joder, qué duras’, gime. Javier y Raúl se miran, se acercan. Desnudo a Javier, su polla gruesa ya tiesa, venas marcadas, bolas pesadas. Elena se arrodilla, mama mi coño depilado, lengua en el clítoris, chupando fuerte. ‘¡Sí, así, puta!’, grito. Raúl saca su verga larga, circuncidada, la mete en mi boca. Gusto salado, pre-semen. Javier encule a Elena, ‘¡Qué culo apretado!’, la abofetea.
Cambio. Me pongo a cuatro, Javier me folla el coño, embiste profundo, ‘¡Toma, zorra mía!’. Raúl me da por el culo, lubricado con saliva, ‘¡Joder, qué estrecho!’. Elena lame mis tetas, pica pezones. Grito, ‘¡Más, folladme los dos agujeros!’. Sudor mezclado con colonia cara, pieles chocando, slap-slap. Javier sale, mete en Elena su polla chorreante de mí. Yo monto a Raúl, coño tragando su polla hasta las bolas, subo-bajo, tetas rebotando. Elena y yo nos besamos, lenguas enredadas, dedos en culos mutuos.
El éxtasis brutal en la suite privada
‘¡Me corro!’, ruge Raúl, leche caliente en mi coño. Javier eyacula en la boca de Elena, ella traga y me pasa el resto en un beso. Yo exploto, clítoris hinchado, chorros en la polla de Raúl. Tiempos quietos, respiraciones jadeantes, olor a sexo crudo sobre el cuero.
Arriba otra vez, vestidos impecables, copas en mano. ‘Contrato firmado’, dice Javier, guiño. Elena sonríe, ‘El mejor acuerdo VIP’. Brindamos, champagne dulce ahora. Nadie menciona el semen en sábanas, los morados leves. Secretos de élite. Mañana, jets privados nos separan, pero WhatsApp arde ya. Puro poder, puro placer.