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Follada Brutal en el Yate Privado: Mi Noche con el Magnate y sus Putas

Acabo de bajar del yate privado de ese magnate, el olor a cuero nuevo y sal marina todavía me impregna la piel. Éramos pocos: yo, él –un tal Javier, hermano de un pez gordo–, sus dos putas de lujo, Paula y Karla, tetas perfectas y culos que hipnotizan. El sol se ponía sobre Las Vegas desde el lago Mead, champán Dom Pérignon en copas de cristal, burbujas explotando en mi lengua, dulces y frías. Hablábamos de contratos… de ella, Donatella, la hija fugitiva del boss Loveless. Javier quería el millón de recompensa, yo olía el peligro, pero el poder me pone cachonda. Sus ojos me devoraban mientras hojeaba los dossiers, dedos rozando el papel, miradas que prometían más que pasta.

La suite VIP del yate se cerró con un clic suave, como un secreto blindado. El aire se cargó, pesado, con perfume caro y deseo crudo. ‘Cariño, ¿sigues queriendo esa prima?’, le susurré, rozando su entrepierna bajo la mesa de caoba. Paula se mordía el labio, Karla ya se quitaba la blusa de seda, pezones duros asomando. Javier gruñó, ‘Fóllame primero, puta…’. Yo me arrodillé, olor a polla erecta invadiéndome, cuero del sofá crujiendo bajo nosotros. El espacio era nuestro, exclusivo, lejos de ojos indiscretos.

El Yate de Lujo y la Tensión que Quema

De repente, la puerta… pero no, era solo el mayordomo con más hielo. La tensión explotó. Javier me arrancó las bragas, ‘Abre las piernas, zorra’. Su polla gorda, venosa, me entró de un golpe en el coño, empapado ya. ‘¡Joder, qué apretada!’, gemí yo, uñas en su espalda tatuada. Paula se unió, chupándome las tetas, lengua áspera en mis pezones, mientras Karla le mamaba la polla a Javier cuando salía de mí, saliva chorreando. ‘Mmm… bebé, métemela más hondo’, balbuceé, piernas temblando. Él me follaba brutal, pelvis chocando, sudor salado en mi boca.

El Polvo Intenso: Pollas, Coños y Gritos

Cambié de postura, culo en pompa sobre la cama king size, sábanas de hilo egipcio pegándose a mi piel. ‘¡Fóllame el culo, cabrón!’, grité. Escupió en mi ano, empujó su verga gruesa, rasgándome delicioso. Paula y Karla se besaban, dedos en coños mutuos, gemidos ahogados. Javier alternaba: mi culo, luego el coño de Paula, ‘¡Toma, puta elite!’. Yo me corrí primero, chorros calientes bajando muslos, ‘¡Síii, joder, me vengo!’. Él rugió, sacándola para pintarnos la cara de lefa espesa, caliente, olor almizclado. Karla lamió todo, lengua en mi clítoris hinchado, mientras Paula se empalaba en mi mano.

Agotados, pollas blandas brillando de jugos, nos vestimos. Trajes Armani crujiendo, maquillaje retocado, copas tintineando. ‘Nadie sabrá de esto, nuestro secreto VIP’, murmuró Javier, beso en mi mano. Bajamos a la cubierta como si nada, sonrisas perfectas, contratos firmados en silencio. El yate zarpaba, yo con el sabor de semen y champán en la boca, adrenalina latiendo. Exclusividad pura, poder follado a pelo.

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