You are currently viewing Mi Primer Encuentro Lésbico en el Spa VIP de un Hotel de Lujo
https://nagieamatorki.net

Mi Primer Encuentro Lésbico en el Spa VIP de un Hotel de Lujo

Tengo 45 años, casada, dos hijos. Vida de lujo, pero sosa. Marido siempre de viaje en su jet privado, yo sola en nuestra mansión. Hasta que internet me cambió todo. Noches enteras en sitios porno, sobre todo lesbianas. Nunca había tocado a una mujer, pero me masturbaba imaginándolo. Dedos en mi coño húmedo, pensando en tetas rozándose.

Me apunté al spa VIP del Hotel Ritz. Solo para élite. Entreno tres veces por semana, mantengo el cuerpo firme. Piscina infinita, saunas privadas, olor a cuero italiano y aceites esenciales. Un día, la vi. Rubia perfecta, unos 38, ojos azules que perforan. Cuerpo esculpido, como modelo de revista. Me miró en el espejo mientras hacía sentadillas. Sus ojos en mis curvas, en mis pechos apretados en el top. Me puse roja, sudada. ¿Me estaba comiendo con la mirada?

La Tensión en el Spa Exclusivo

Semanas así. Horarios iguales. Yo fingía no notarlo, pero la espiaba. Su culo redondo en leggings, tetas altas. En el lounge VIP, sentadas con carpetas de contratos del club –membresías premium, tratamientos exclusivos–. Hojas de seda, champagne Dom Pérignon burbujeando. Nuestros dedos rozaban al pasar páginas. ‘¿Has probado el masaje tailandés?’, me dijo con voz ronca. ‘No… aún no’. Miradas que quemaban. Piernas cruzadas, pero mi coño palpitaba bajo la falda de seda.

Ese día de verano infernal, sala casi vacía. Sudor por todos lados, blusa pegada a mis tetas pesadas. Decidí ducharme en el baño privado del spa. Agua caliente cayendo, vapor espeso, olor a jazmín. Ella entró, fresca de la piscina, pelo mojado goteando. Se quitó el bikini despacio. Tetas perfectas, pezones rosados duros. Coño depilado, labios hinchados. ‘No te cortes, estamos solas’, murmuró sonriendo. Se metió bajo mi chorro. Cuerpos a dos metros. Su piel brillando.

El agua dejó de caer. Nos miramos desnudas. Mano en sus tetas, pellizcándose los pezones. ‘Eres preciosa… tan suave’. Mi corazón latiendo fuerte. Se acercó, dedos rozando mi vientre. ‘¿Primera vez con una mujer?’. Asentí, temblando. Sus labios en mi cuello, lengua caliente. Manos en mis tetas gordas, amasándolas. ‘Mira cómo se te ponen duros los pezones, puta cachonda’. Mordió suave, chupó fuerte. Gemí bajito.

El Placer Brutal y el Secreto Compartido

Sus dedos bajaron, rozaron mi pubis. ‘Estás empapada, zorra’. Dos dedos en mi coño, adentro, curvándose en mi punto G. Bombeaba lento, luego rápido. Yo jadeando, piernas flojas. ‘Córrete para mí’. Lengua en mi boca, besos salvajes, saliva mezclada. Me giró, culo contra su coño. Dedos en mi ano, otro en mi clítoris frotando. ‘¡Joder, qué coño tan jugoso!’. Chupó mis axilas sudadas, bajó a mi concha. Rodillas en el suelo, lengua plana lamiendo todo. Labios chupando mi clítoris, dientes rozando. ‘¡Sí, lame mi coño, no pares!’. Explosión. Orgasmos uno tras otro, chorros calientes en su boca. Grité, cuerpo convulsionando.

No paró. Me llevó a su suite privada, piso 20, vistas a la ciudad. Sábanas de satén negro, champagne frío. Me tiró en la cama, 69 feroz. Su coño en mi cara, olor almizclado, jugos salados. Lamí como loca, lengua en su agujero apretado. ‘¡Métemela entera, cabrona!’. Dedos en su culo mientras la follaba con la boca. Ella gritando, mordiendo mi muslo. Tetas frotándose, sudor y fluidos por todos lados. Tribbing salvaje, coños chocando, clítoris contra clítoris. ‘¡Me corro, joder, me corro en tu coño!’. Horas de éxtasis, arañazos, mordidas.

Al final, ducha juntas, risas nerviosas. ‘Nadie lo sabrá, nuestro secreto de élite’. Vestí mi traje Chanel, ella su vestido Dior. Bajamos al lobby, contratos en mano, sonrisas falsas. Champagne en la barra, brindis por ‘nuevas amistades’. Mi marido llamó, ‘¿Todo bien, amor?’. ‘Perfecto’. Caminé a mi Porsche, coño palpitando aún. Ahora, cada vez que voy al spa, nos miramos… y el juego empieza de nuevo.

Leave a Reply