You are currently viewing Mi noche salvaje en el club exclusivo de París

Mi noche salvaje en el club exclusivo de París

Acabo de volver de París, chicas. Dios, qué noche. Estaba en ese club ultraexclusivo, el Guest, solo para la élite. Cuero negro por todos lados, olor a piel cara y humo de puros cubanos. Yo, con mi vestido de seda roja que se pega al cuerpo como una segunda piel. Él, un tipo poderoso, alto, traje impecable, ojos que te desnudan antes de tocarte.

Nos conocimos revisando contratos. ‘Firma aquí’, me dice, su voz grave, mientras su mirada baja a mi escote. El champagne burbujea en la copa, dulce, frío en la lengua. Huele a su colonia, madera y deseo. ‘Ehhh, ¿seguro que esto es solo negocio?’, le pregunto, mordiéndome el labio. Él sonríe, pone la mano en mi rodilla. ‘En este mundo, todo es placer’. La suite VIP se cierra, cortinas pesadas caen. Ya no hay puertas, solo nosotros. Su aliento en mi cuello, calor subiendo.

La tensión en la suite privada

Sus dedos suben por mi muslo, rozan la liga de las medias. ‘Quítatelo todo’, murmura. Me arranco el vestido, quedo en tanga y tacones. Él me empuja contra el sofá de cuero, cruje bajo mi culo. ‘Joder, qué coño tan perfecto’, gruñe, abriéndome las piernas. Su lengua lame mi clítoris, chupa fuerte, yo gimo, ‘¡Sí, así, cabrón!’. Huele a mi humedad mezclada con su sudor. Me mete dos dedos, folla mi coño empapado, rápido, profundo. ‘Estás chorreando’, dice, y me da la vuelta.

El clímax sin límites

Su polla sale, enorme, venosa, goteando precum. ‘Chúpala’, ordena. La meto en la boca, saboreo salado, la trago hasta la garganta, él agarra mi pelo. ‘Buena puta’. Luego me pone a cuatro patas, el cuero frío en mis tetas. Empuja su verga en mi coño de un golpe, ‘¡Aaaah!’, grito, duele y mola. Me folla brutal, cachetazos en el culo rojo. ‘Tu coño aprieta como una virgen’. Cambia, escupe en mi ano, mete la punta. ‘Relájate, zorra’. Entra entero, me parte, lágrimas de placer. Bombe a salvaje, bolas golpeando mi clítoris. ‘Me voy a correr dentro’, avisa. ‘¡Sí, lléname!’, suplico. Explota, semen caliente inunda mi culo, chorros que siento bajar por las piernas.

Yo reviento en orgasmo, coño palpitando, chorro de jugos en el sofá. Nos quedamos jadeando, su polla aún dentro, semen goteando. Luego, se aparta, me da una toalla de seda. ‘Vístete, tenemos que volver’. Champagne otra vez, contratos firmados como si nada. Sonrisas cómplices, ‘Nuestro secreto’. Salimos, él al jet privado, yo al yate. Nadie sabe, pero ese fuego nos une en la élite. Uff, aún siento su polla. ¿Repetimos?

Leave a Reply