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Mi follada salvaje en el yate privado de la fotógrafa VIP

Estábamos en ese yate privado anclado en la Costa Brava, todo cristal y madera pulida, oliendo a sal marina y cuero nuevo. Expo foto VIP, solo invitados selectos. Champagne Dom Pérignon en copas frías, burbujas picando en la lengua. Yo, con mi vestido de seda negra ceñido, sintiendo cómo rozaba mis pezones duros.

La fotógrafa, Vanessa, ojos verdes que te desnudan, y su asistente, Lola, curvas asesinas bajo un top transparente. Hablamos de contratos, de poses eróticas para su nueva serie ‘Mujeres Desnudas’. Sus miradas… uf, me ponían la piel de gallina. ‘¿Lista para posar?’, me dice Vanessa, rozando mi mano al pasarme el dossier. Mi novio, al lado, sonríe pícaro, su polla ya medio tiesa bajo los pantalones.

La tensión sube en la terraza exclusiva

La terraza VIP se vacía, invitados al salón principal. Nos quedamos solos, el sol cayendo, luces tenues. ‘Ven al camarote privado, probamos luces’, susurra Lola. Corazón latiendo fuerte. Entro, puerta cierra con clic suave. Aire cargado, olor a su perfume floral mezclado con mi excitación.

Ya en el camarote, king size con sábanas de satén, Vanessa me quita el vestido lento. ‘Qué piel tan suave…’, murmura, dedos en mi espalda. Lola trae el champán, chorrea un poco en mi teta, lo lame. ‘Oops…’, ríe. Mi novio observa, mano en la bragueta. Tension… dios, mi coño palpita, húmedo ya.

De repente, brutal. Vanessa me empuja al colchón, boca en mi cuello, mordiendo. ‘Quítate la puta braguita’, gruñe. La arranco, piernas abiertas. Su lengua en mi clítoris, chupando fuerte, yo gimo: ‘¡Joder, sí!’. Mi novio saca la polla, gorda y venosa, Lola se arrodilla y la mama profunda, babas cayendo.

El polvo brutal y sin límites

Yo monto a Vanessa, coño contra coño, frotando salvaje. ‘¡Fóllame más duro!’, grito. Olor a sexo, sudor y champán. Ella mete dedos en mi culo, tres de golpe, duele rico. Mi novio folla a Lola por detrás, palmadas en sus nalgas rojas. ‘¡Mira cómo te come la polla, puta!’, le dice. Ella ahoga gemidos con mi teta en la boca.

Cambio: yo a cuatro patas, polla de mi novio embistiéndome a saco, bolas golpeando mi clítoris. ‘¡Ahhh, rómpeme el coño!’, jadeo. Vanessa debajo, lamiendo donde une mi carne con su verga. Lola se sienta en mi cara, coño depilado chorreando en mi lengua. Sabor salado, dulce. Gemidos everywhere, colchón cruje, pieles chocan húmedas.

Exploto primero, chorro mojando sábanas. ‘¡Me corro, coño!’, grito. Mi novio gruñe, llena mi útero de leche caliente, rebosando. Vanessa tiembla bajo mí, Lola se corre en mi boca, ahogándome en jugos. Sudor, semen por piernas, tetas marcadas de dientes.

Respiro agitada. Se separan lento. Limpian con toallitas calientes, olor a limón. Vuelven copas de champán. ‘Foto final?’, dice Vanessa sonriendo, como si nada. Poso desnuda, semen goteando muslo, luces suaves. Mi novio guiña: ‘Perfecta’. Salimos a terraza, trajes impecables, risas elegantes. Nadie sabe el secreto elite: follada de lujo, compartida en silencio. Corazón aún acelerado, coño dolorido… quiero más.

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