Ayer, en mi nuevo curro de alto standing, todo empezó como una reunión normal en el yate privado de Semona. Ese cacharro flotante es puro lujo: cuero italiano oliendo a nuevo, champán Dom Pérignon burbujeando en copas de cristal, sofás de seda que rozan la piel como una caricia prohibida. Éramos el equipo elite: yo, Semona la jefa implacable, Fassin el misterioso con ojos que perforan, Madan el teórico, Argus el bromista y Omanette el técnico fornido.
Hablábamos del proyecto VR prehistórico, ese mundo ancestral con humanoides peludos y folladas primitivas. Madan soltaba su rollo sobre instintos ancestrales, ‘las pollas duras y coños húmedos vienen de la prehistoria, eh’. Fassin proyectaba renders alucinantes: selvas densas, frutas jugosas, hembras tetonas huyendo con crías. Yo presentaba mi demo de audio erótico, voz jadeante midiendo distancias en el juego. Miradas cruzadas, piernas rozándose bajo la mesa de mármol. Semona guiñaba, ‘dos tíos por mujer hoy, chicas fuera’. Anne-Marie griposa, Jarmi con regla. Mi corazón latía fuerte, coño ya palpitando.
Tensión en las Aguas Privadas
La sala VIP se cierra, persianas bajan, luces tenue. Semona saca cartas memory con tetas y culos expuestos. ‘Juego para calentar, ganadores primero’. Nosotras en tangas de encaje, ellas en trajes caros. Me siento en el regazo de Fassin, huelo su colonia amaderada mezclada con sudor macho. ‘Ayúdame con el sujetador’, le susurro, pechos rozando su pecho. Él niega, concentrado, pero su polla se endurece bajo mis nalgas. Semona se arrodilla ante Madan, lengua lamiendo labios. Yo desabrocho camisas, tetas al aire balanceándose, pezones duros como diamantes.
Fassin arrasa las tres rondas, imperturbable. Madan segundo. ‘Yo cojo a Cynthia primero’, dice Fassin, voz ronca. Madan se lleva a Semona. Espacio privado total, motor del yate ronroneando como un amante. Fassin me tumba en el colchón king size, quita mi tanga de un tirón. Su polla sale tiesa, gruesa, venosa, rodeada de vello negro espeso. Me da miedo y ganas a la vez. Eleva mis caderas con cojín, piernas abiertas como puta en oferta.
Placer Brutal Sin Filtros
No lame, devora. Boca hambrienta en mi coño, chupando clítoris hinchado, lengua hurgando labios vaginales empapados. ‘Joder, qué sabrosa’, gruñe. Dedos abren mi raja, muerde labios mayores, saliva y jugos chorreando por muslos. Yo gimo, ‘sí, Fassin, cómemela entera’. Penetra de golpe, polla llenándome hasta el fondo, coño estirado al límite. Golpes secos, brutales, huevos chocando contra mi culo. Me agarra tetas, pellizca pezones, ‘tu coño aprieta como virgen’. Cambio posición, yo encima, cabalgo su verga dura, clítoris frotando pubis peludo. Semona grita cerca, Madan la taladra en misionero.
Omanette espera turno, polla monstruosa tiesa. Me la mete en boca mientras Fassin me folla, garganta profunda, arcadas y saliva. Cambio, Omanette me parte en dos, ‘¡qué coño tan apretado!’. Madan luego, lento, lamiendo sudor de mi cuello. Argus por último, rápido y sucio, ‘me corro dentro’. Semen caliente inunda mi útero, gotea entre nalgas. Cuatro pollas me usan, orgasmos múltiples, cuerpo temblando, piel pegajosa de sudor y corrida. Huelo a sexo, cuero y champán derramado.
Dos horas después, duchas rápidas en mármol italiano, trajes planchados. Vuelta a la mesa, contratos firmados como si nada. ‘Buen demo, Cynthia’, dice Semona, sonrisa pícara. Fassin me roza mano, secreto elite. Bajo del yate, piernas flojas, coño dolorido pero feliz. Mi marido espera en casa, ignora mi brillo post-follada. Banera caliente, recuerdos ardiendo. Mañana, más negocios… y quizás más.