You are currently viewing Mi follada salvaje en el yate privado del magnate

Mi follada salvaje en el yate privado del magnate

Dios, aún huelo el cuero caro del yate, ese aroma que se mezcla con el salitre del mar y el burbujeo del champagne Dom Pérignon. Era anoche, en la bahía de Ibiza, invitados a una reunión exclusiva con Víctor, el magnate del petróleo. Yo, Carmen, la reina de las fiestas VIP, con mi vestido de seda negra que se pega como una segunda piel. Él, en traje impecable, fumando un puro cubano mientras revisamos los contratos en la cubierta privada.

Sus ojos… joder, me taladran. ‘Firma aquí, preciosa’, dice con esa voz grave, rozando mi mano al pasarme el bolígrafo. Siento el calor de sus dedos, el roce eléctrico. Yo sonrío, cruzo las piernas, la falda sube un poco, dejando ver el encaje de mis medias. ‘¿Seguro que este acuerdo nos beneficia a los dos?’, le pico, mordiéndome el labio. Él se acerca, su colonia cara me invade, mezcla de madera y deseo. ‘Más que imaginas, Carmen. Pero primero, cerremos esto’. Papeles por todos lados, pero la tensión crece. Su rodilla toca la mía, no se aparta. Yo… uf, mi coño ya palpita.

La tensión sube en la cubierta VIP

De repente, cierra la puerta de la cabina VIP. ‘Ahora sí, privacidad total’, murmura. El yate se mece suave, luces tenues, hielo tintineando en las copas. Me empuja contra la pared de cuero, sus manos en mi cintura. ‘Joder, Víctor, los contratos…’, balbuceo, pero ya me besa, lengua invasora, sabor a champagne y humo. Arranco su camisa, botones volando. Su pecho duro, vello oscuro. Baja la cremallera de mi vestido, pechos al aire, pezones duros como piedras.

Me arrodillo, ansiosa. Su polla salta fuera, gruesa, venosa, goteando pre-semen. ‘Mmm, qué pedazo de verga’, gimo. La engullo, chupando fuerte, lengua girando en la cabeza hinchada. Él gruñe, ‘Así, puta rica, trágatela toda’. La meto hasta la garganta, arcadas ricas, saliva chorreando por mi barbilla. Me folla la boca, caderas embistiendo, bolas golpeando mi mentón. ‘Para, o me corro’, jadea. Lo suelto, brillando mi baba.

El clímax brutal y el regreso al lujo discreto

Me pone a cuatro patas en el sofá de cuero, que cruje húmedo. ‘Tu coño está chorreando, zorra’, dice, oliendo mi humedad. Dos dedos dentro, revolviendo mi jugo, pulgar en el clítoris hinchado. ‘¡Sí, joder, métemela ya!’. Empuja su polla de un golpe, rompiéndome, estirándome hasta el fondo. Grito, placer-dolor puro. Bombea salvaje, ‘¡Qué coño tan apretado, para millonarios!’. Sus embestidas sacuden el yate, mis tetas rebotan, pezones rozando el cuero. Me agarra el pelo, tira, ‘Córrete, puta, córrete en mi verga’. Mi clítoris explota, contracciones brutales, squirt salpicando sus muslos. Él ruge, ‘Toma mi leche’, y me inunda, semen caliente llenándome el útero.

Jadeamos, sudor pegajoso. Se retira, polla goteando. Limpio con la lengua, tragando el resto. ‘Perfecto, como el trato’, dice riendo. Nos vestimos rápido, peino mi pelo revuelto, retoco el rojo de labios. Champagne de nuevo, firmamos los papeles. ‘Buen negocio’, guiña. Salimos a cubierta como si nada, sonrisas de élite, secreto compartido en miradas cómplices. Nadie sospecha el semen que aún siento escurrir por mis muslos. Puro lujo, puro vicio.

Leave a Reply