Estaba en el yate privado anclado frente al club exclusivo de Marbella. El sol se ponía, tiñendo el mar de oro. Olía a cuero nuevo en los asientos, mezclado con sal marina. Vestía un vestido de seda negra que se pegaba a mi piel bronceada, sin nada debajo. Él, Tomás, acababa de llegar en helicóptero. Heredero de un imperio inmobiliario, alto, musculoso, con esa mirada que me desarmaba.
Nos sentamos en la terraza VIP, rodeados de champán Dom Pérignon helado. Burbujas en mi lengua, frías y dulces. Hablábamos de contratos. ‘Mira este dossier’, dijo, pasando papeles. Sus dedos rozaron los míos. Pausa. ‘¿Estás bien?’, pregunté, voz baja. Él sonrió, ojos fijos en mi escote. ‘Mejor que nunca, desde que te vi’. Tension. El aire cargado. Yo, abierta como siempre, sentía mi coño humedecerse solo con su perfume caro.
La tensión en el yate de lujo
Serví más champán. El viento jugaba con mi vestido, subiéndolo un poco. Él lo notó. ‘Ven, hablemos en privado’, murmuró. Bajamos a la cabina principal. Puerta cerrada. Espacio VIP total: luces tenues, cama king size con sábanas de hilo egipcio, jacuzzi burbujeante. ‘Estos contratos… nos unen’, dijo, acercándose. Su mano en mi cintura. Dudé un segundo. ‘¿O es otra cosa lo que nos une?’. Beso. Duro. Lenguas enredadas, sabor a champagne y deseo.
Me empujó contra la pared de mármol. Manos en mis tetas, apretando pezones duros. ‘Joder, qué tetas tan perfectas’, gruñó. Bajó el vestido, chupando un pezón. Mordió suave. Gemí. ‘Sí, así…’. Sus dedos bajaron, encontraron mi coño rasurado, mojado. ‘Estás chorreando, puta cachonda’. Metió dos dedos, follando lento. Yo arqueé la espalda, uñas en su cuello. ‘Fóllame ya, Tomás. No aguanto’.
El clímax privado y el regreso al lujo
Se quitó la camisa, mostrando torso tatuado, músculos tensos. Bajó pantalones. Polla enorme, venosa, goteando precum. La agarré, masturbándola fuerte. ‘Mira cómo palpita por ti’. Me arrodillé en la alfombra persa, lamí el glande salado. Lo tragué entero, garganta profunda. Él jadeaba, manos en mi pelo. ‘Joder, tu boca es un vicio’. Me folló la boca, embistiendo.
Me levantó, tiró en la cama. Piernas abiertas. ‘Voy a destrozarte el coño’. Entró de un golpe, polla gruesa abriéndome. Dolor-placer. ‘¡Ahhh, sí! Más duro’. Embistió salvaje, cama crujiendo. Mis tetas botando, sudor en su pecho. Chupé su cuello, mordí oreja. ‘Córrete dentro, lléname’. Él gruñó, dedos en mi clítoris, frotando. Orgasmos explotaron. Mi coño apretándolo, leche caliente inundándome. Temblores, gritos. ‘¡Me vengo, joder!’.
Quedamos jadeando, cuerpos pegados. Olía a sexo, cuero y mar. Se retiró, semen goteando de mi coño. Limpió con toallas calientes. Beso suave. ‘Eres increíble’. Me ayudó a vestirme, peinó mi pelo revuelto. Subimos a cubierta. Champán de nuevo. ‘Por los contratos’, brindamos, sonrisas cómplices. Nadie sabe. Secretos de élite. Él se fue en jet privado. Yo, sonriendo, con su esencia dentro. Adrenalina pura.