Estaba en el yate privado de mi jefa, anclado frente a Ibiza. Todo lujo: cuero italiano oliendo a nuevo, champán Dom Pérignon burbujeando en copas de cristal. Yo, casada, hetero de manual, pero con el coño palpitando desde que vi a Isabel. Divorciada, tetas firmes bajo el vestido de seda, ojos que prometían vicios caros.
Revisábamos contratos millonarios en la sala VIP. Sus dedos rozaban los míos al pasar páginas. ‘¿Estás bien?’, me susurró, su aliento cálido en mi cuello. Asentí, pero mis pezones se endurecieron contra el sujetador de encaje. Mi marido al teléfono: ‘Te quiero, mi amor. A martes’. Colgué, confusa, con ella desnuda en mi mente ya.
La tensión sube en la cubierta VIP
‘¿Tú tienes a alguien?’, le pregunté, voz temblorosa. ‘Acabé ayer con mi amante. Gracias a ti’, rio. Me giré, celosa. ‘¿Por mí?’. Me atrajo, beso intenso, lengua invadiendo mi boca. Frío en la piel, calor abajo. Sus manos bajo mi falda, rozando muslos. Olía a su perfume caro, Chanel mezclado con deseo.
La cubierta se vació. Espacio VIP solo nuestro. ‘Ven, brunch con mi sobrina’, dijo. Ella, sola el finde, sabía mis gustos. Almorzamos caviar y ostras, pero sus miradas… Su sobrina sonrió pícara. ‘Diviértanse’. En el camino a su cabina, mano en mi muslo desnudo, subiendo. ‘Cuidado, conduzco el jet ski mental’, gemí.
Puerta cerrada. Beso voraz, cuerpos chocando contra la pared de madera noble. Manos en mis tetas, pellizcando pezones. ‘Estás empapada’, murmuró, dedos en mi tanga de seda húmeda. Gime, coño chorreando. ‘No más Dim, ¿eh?’, bromeó, metiendo dedo en mi raja hinchada.
Ojos cerrados, dejándome. Dedos en clítoris, frotando fuerte. Piernas temblando, beso ahogando gemidos. E lastico aparte, directo al botón. ‘¡Joder!’, grité, orgasmo en minutos. Chorros mojando su mano. La lamió, luego me besó, sabor a mi coño en su lengua.
El éxtasis brutal en la cabina privada
‘Tú eres la ninfómana’, rio. ‘Pregúntale a mi marido’. Se paró. ‘¿Lo conoceré?’. ‘¡Locas!’. Al sofá de cuero, blotti contra ella. ‘¿Nos veremos cuando vuelva él?’. Beso tierno, luego apasionado. Mano en su escote, tetas perfectas.
A sus pies, abriendo piernas. String negro de tul, olor a sexo. ‘Lámeme’, ordenó seco. Besos en muslos, lengua en tul mojado. Aparté, coño rasurado, labios gordos. Lamí jugos picantes, clítoris hinchado. Chupé, aspiré. ‘¡Sí, puta!’, gritó, manos en mi pelo.
Piernas abiertas al max, lengua en su agujero. Squirt brutal, chorros en mi cara. Me empapé, excitada. ‘Es precioso verte correrte’. Recuperó aliento, falda subida, pelo revuelto.
En su cama king size, solo tanga. ‘¿Tu primera hetero?’, pregunté. ‘Sí, juró. Tú serás mi alumna’. Mano en mi culo, dedo en ano. ‘Este capítulo…’. Gemí, ofreciendo virginidad anal. Dedos expertos, orgasmo loco, ano palpitando.
Regresé al cockpit, él de vuelta mañana. Vestida impecable, sonrisa falsa. Intercambiamos miradas en el cóctel elite. Secreto nuestro, poder y placer exclusivo. Como si nada, pero coño aún goteando.