Estábamos en mi yate privado, anclado frente a Ibiza. Verano del 2023, calor pegajoso, el sol quemando la piel. Yo, Sofia, española de Madrid, con mi piercing en el ombligo brillando bajo el bikini de hilo dorado. Mi amiga Laura, rubia francesa, ejecutiva dura, con shorts de cuero ajustados y top que dejaba ver su piercing nuevo, igual que el mío. Habíamos invitado a Carlos, un inversor misterioso, para cerrar contratos millonarios. Olor a sal marina mezclado con el cuero de los asientos, champagne Dom Pérignon enfriándose en cubiteras de plata.
Nos sentamos en la cubierta VIP, dossiers abiertos sobre la mesa de teca. ‘Mira este cláusula, Sofia…’, dice Laura, inclinándose, su piercing asomando. Carlos, moreno, traje italiano sin corbata, ojos fijos en nosotras. ‘Interesante…’, murmura, pero su mirada baja a mi ombligo. Siento el calor subir. ‘¿Todo bien?’, pregunto, mordiéndome el labio. Él asiente, pero su polla ya marca el pantalón. Bebo champagne, burbujas dulces en la lengua, el vaso frío contra mi piel caliente. Tension en el aire, piernas rozándose bajo la mesa. ‘Necesitamos privacidad para esto’, dice él, voz ronca. Asiento, corazón acelerado. Bajamos a la cabina principal, puerta cierra con clic metálico. Espacio nuestro ahora.
La tensión en la cubierta del yate
Dentro, luces tenues, sábanas de seda negra en la cama king size. ‘Joder, no aguanto más’, suelta Laura, quitándose el top. Sus tetas firmes saltan libres. Carlos la mira, polla dura como piedra. Yo me acerco, huelo su colonia cara, cuero de su cinturón. ‘¿Quieres mi ombligo?’, le digo, bajando el bikini. Él gime, se arrodilla. Lengua caliente lamiendo el piercing, succionando la piel sensible. ‘Mmm, qué rico…’, jadeo. Laura se une, manos en su polla, sacándola: gruesa, venosa, gota de pre-semen en el glande. ‘Chúpala’, me ordena ella. Me arrodillo, boca llena, sabor salado, venas pulsando contra mi lengua. Él me folla la boca, suave al principio, luego brutal, huevos golpeando mi barbilla.
El clímax salvaje en la cabina privada
Laura se desnuda, coño depilado brillando de humedad. ‘Ven, lame el mío también’, dice a Carlos. Él obedece, lengua en su piercing mientras yo sigo mamando. Cambio: ella chupa su polla, yo me siento en su cara. Su lengua entra en mi coño, lamiendo clítoris, chupando jugos. ‘¡Sí, joder, así!’, grito. Piernas temblando, olor a sexo mezclado con Chanel. Él nos pone a cuatro, polla en mi coño primero: entra de golpe, estirándome, follándome duro. ‘¡Más fuerte, cabrón!’, pido. Laura besa mi ombligo mientras él me penetra, tetas rozando mi espalda. Cambio, ahora en su coño: ella gime alto, ‘¡Me rompes, sí!’. Yo le meto dedos en el culo, él la folla como animal. Semen subiendo, siento su polla hincharse en mí. ‘¡Me corro!’, gruñe, llenándome el coño de leche caliente, chorros espesos goteando. Laura lame todo, lengua en mi coño rebosante, yo me corro en su boca, grito ahogado.
Agotados, nos limpiamos con toallas calientes de seda. Champagne otra vez, risas suaves. ‘Contrato cerrado’, dice Carlos, abrochándose. Vuelvo a ponerme el bikini, piercing reluciente. Subimos a cubierta como si nada, dossiers firmados. Miradas cómplices, secreto de élite. Él se va en su jet privado, nosotras navegamos al atardecer. Adrenalina del poder, placer exclusivo. Aún siento su semen dentro, secreto mío.